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50 años del golpe: Una multitud histórica colmó Plaza de Mayo bajo el reclamo «Que digan dónde están»

A medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar, la Plaza de Mayo se convirtió este martes en el epicentro de una movilización sin precedentes. Bajo la consigna central “Que digan dónde están”, miles de personas de todas las edades, organizaciones de derechos humanos, sindicatos y movimientos sociales desafiaron el barro y la lluvia […]

Por Redacción

Miércoles, 25 de marzo de 2026 a las 00:10

A medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar, la Plaza de Mayo se convirtió este martes en el epicentro de una movilización sin precedentes. Bajo la consigna central “Que digan dónde están”, miles de personas de todas las edades, organizaciones de derechos humanos, sindicatos y movimientos sociales desafiaron el barro y la lluvia para ratificar un consenso que atraviesa a la sociedad argentina: “Somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco”.

Un puente generacional por la identidad y la memoria

La jornada, que comenzó pasado el mediodía, estuvo marcada por una fuerte presencia de jóvenes y centros de estudiantes que se mezclaron con las históricas columnas de Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. El recambio generacional fue uno de los ejes del acto, donde integrantes de la agrupación Nietes recordaron que la dictadura aún mantiene una herida abierta: la búsqueda de alrededor de 300 nietos y nietas cuya identidad fue robada como «botín de guerra».

La mística popular se hizo presente en cada rincón de la plaza, desde los bordes de la fuente donde los manifestantes descansaban, hasta la emblemática bandera de ocho cuadras con bordados colectivos que recorrió la Avenida de Mayo. El ritmo de la movilización fue marcado por los tambores de La Chilinga, en un emotivo homenaje a su creador, Daniel Buira, recientemente fallecido.

Críticas al Gobierno y rechazo al negacionismo

El documento único leído en el escenario principal, ubicado detrás de la Pirámide de Mayo, no ahorró críticas hacia la gestión de Javier Milei. Los organismos denunciaron el recorte de políticas públicas vinculadas a la identidad y el impacto negativo en el Banco Nacional de Datos Genéticos. Estela de Carlotto sostuvo firmemente que «el Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados», mientras que el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, apuntó contra el protocolo antipiquetes, calificando la represión a la protesta como una «política de Estado».

Durante la lectura, hubo un ruidoso abucheo cuando se mencionaron los apellidos de los sectores económicos que, según los organismos, se beneficiaron con el genocidio. La respuesta de la multitud fue unánime ante el escenario político actual de «memoria completa»: “¡Son 30.000! Fue y es genocidio. No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”.

El cierre de Taty Almeida: «Ese Poder del Estado que no los busca»

El momento más emotivo llegó cerca de las 17, cuando Taty Almeida cerró el acto con un llamado a la unidad frente a la Casa Rosada. La referente pidió levantar las fotos de los desaparecidos bien alto para interpelar a «ese Poder del Estado que no los busca, mientras los niega». Sus palabras finales, “30.000 detenidos-desaparecidos, presentes. Ahora y siempre”, fueron el preludio de un estallido de aplausos y cantos que se extendió hasta entrada la noche.

La jornada concluyó con un clima de persistencia colectiva, donde sonaron desde el «Ji Ji Ji» de los Redondos hasta clásicos de León Gieco y Mercedes Sosa. A 50 años del golpe, la movilización dejó en claro que la memoria en Argentina no es un objeto de museo, sino una bandera que sigue «floreciendo» en cada pañuelo blanco.