En una sesión de altísimo voltaje político y bajo el respaldo presencial del presidente Javier Milei —quien se filmó en el Congreso al ritmo de la música de Rocky—, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, brindó su primer informe de gestión ante la Cámara de Diputados. Lejos de un tono técnico, el funcionario optó por un fuerte contraataque, denunciando una «operación golpista» del kirchnerismo, medios y empresarios «prebendarios» durante 2025, a la que culpó por el retraso en la reconstrucción económica del país.
El discurso del «golpismo» y los logros económicos
Adorni inició su alocución con el recurrente argumento de la «herencia recibida», mencionando una pobreza infantil del 60% y un aislamiento internacional que, según él, obligaron a un plan de choque. Sin embargo, el eje de su defensa política fue la supuesta desestabilización sufrida durante la campaña: afirmó que el kirchnerismo, empresarios “prebendarios” y algunos medios de comunicación, realizaron una “operación golpista” a mediados del año pasado que retrasó, a su criterio, la “reconstrucción” del camino elegido por el gobierno libertario.
A pesar de ese diagnóstico, el jefe de Gabinete sacó pecho por los, según él, buenos indicadores actuales y aseguró que «lo peor de la tormenta ya pasó» y que el crédito se está expandiendo nuevamente.
Evasivas y remisión a la Justicia por su situación patrimonial
El momento más esperado de la jornada fue el descargo de Adorni sobre las denuncias por el incremento de su patrimonio y sus polémicos viajes al exterior. Bajo el amparo del Artículo 101 de la Constitución, el funcionario desplegó una estrategia de defensa generalista, evitando dar precisiones técnicas, fechas o explicaciones sobre el financiamiento de los traslados de su familia o los pagos realizados por terceros.
«No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia», sentenció Adorni, cerrando la puerta a dar detalles ante los legisladores. Ante las preguntas sobre el viaje a Nueva York y el caso $Libra, el funcionario se limitó a exhortar a los diputados a no «incumplir la Constitución» arrogándose el conocimiento de causas en trámite, remitiendo todo descargo probatorio estrictamente a los jueces. Esta postura fue calificada como «obscena» por diputados como Myriam Bregman y señalada como un acto de «alta corrupción» por la oposición.
La apuesta del «blindaje» libertario
La presencia de Javier Milei en los palcos, rodeado de ministros y militantes que colmaron el recinto, funcionó como un escudo político ante el operativo opositor que buscaba acorralar al jefe de Gabinete. Sin embargo, el informe dejó un sabor amargo en los bloques dialoguistas, que esperaban respuestas concretas sobre las inconsistencias en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción.
Al final de la jornada, la lectura fue que la estrategia oficialista se basó en priorizar la batalla cultural y el relato económico para diluir el impacto de los escándalos personales que hoy asedian al jefe de Gabinete.