Ahmed al Ahmed, padre de dos hijas, se recupera tras recibir múltiples heridas de bala en el ataque que dejó 16 muertos. Su acción desinteresada, a pesar del riesgo de perder un brazo, fue fundamental para evitar una masacre mayor en Sídney.
El ataque terrorista en Bondi Beach, Sídney, que dejó un saldo de al menos 16 muertos, reveló una historia de heroísmo civil que conmovió a Australia. Ahmed al Ahmed, un inmigrante sirio de 43 años, se recupera en el Hospital St George tras resultar gravemente herido al arrebatar el rifle a uno de los atacantes durante el tiroteo masivo ocurrido en un evento de celebración judía de Janucá.
El primer ministro de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, visitó a Ahmed en el hospital y lo calificó como “un héroe de la vida real”. Minns no dudó en afirmar que “no hay duda de que se habrían perdido más vidas si no fuera por el coraje desinteresado de Ahmed”.
Una lucha a vida o muerte por la comunidad
Ahmed, padre de dos niñas de cinco y seis años, se encuentra en estado grave. Sufrió aproximadamente cinco heridas de bala en su brazo izquierdo, además de una bala alojada en su omóplato que aún no ha podido ser extraída. Su abogado, Sam Issa, manifestó el temor de que Ahmed pierda su brazo izquierdo debido a la gravedad de las lesiones.
A pesar del intenso dolor y la delicada condición, Ahmed declaró a través de su abogado que “no lamenta lo que hizo. Dijo que lo haría de nuevo”. Momentos antes de su acto de valentía, en el que se escondió tras vehículos estacionados para abalanzarse por sorpresa contra el pistolero, le había dicho a su primo: “Voy a morir, por favor ve con mi familia y diles que morí salvando las vidas de las personas”.
Gratitud y ciudadanía australiana
Ahmed, comerciante de tabaco que llegó a Australia en 2006 y obtuvo la ciudadanía en 2022, es visto por su familia y la comunidad como un héroe absoluto. Su padre, Fateh, relató que su hijo se sentía “en deuda” con la comunidad australiana, y que su acción fue su forma de “expresar su gratitud por estar en Australia” y salvar a gente inocente de “estos monstruos”.
Los atacantes, identificados como Sajid Akram y su hijo Naveed Akram, presuntamente habrían jurado lealtad al Estado Islámico, lo que refuerza el simbolismo del acto heroico de Ahmed al Ahmed, quien se interpuso en el camino del terror. Mientras tanto, una campaña de recaudación de fondos superó el millón de dólares australianos para apoyar a su familia y su recuperación.