Mariano Acuña, profesor y exconsejero de la UADER, fue sentenciado a 16 años de prisión por una trama que se extendió por casi dos décadas. El caso expone un fallo institucional mayúsculo: Acuña captaba a menores en situación de vulnerabilidad, ofreciéndoles drogas y dinero a cambio de someterlos y filmarlos.
El docente universitario y ex dirigente deportivo de Gualeguay, Mariano Acuña, fue condenado este jueves a 16 años de prisión efectiva tras reconocer, en un juicio abreviado, cinco hechos de extrema gravedad que conmocionaron a la comunidad entrerriana. La sentencia no solo cierra un caso judicial, sino que expone la profunda hipocresía institucional: Acuña era profesor y coordinador de Inclusión Estudiantil en la UADER, mientras que, según las denuncias, actuaba como un depredador sistemático.
La investigación reveló que el condenado captaba a menores en «condiciones de vulnerabilidad económica y con consumo problemático», explotando la crisis social y su rol de autoridad para someterlos.
La trama de la corrupción y el fallo institucional
El acuerdo judicial incluyó graves delitos, evidenciando un modus operandi extenso: grooming, abuso sexual con acceso carnal agravado por el daño a la salud mental de la víctima, suministro de estupefacientes, corrupción de menores, privación ilegítima de la libertad, y producción y divulgación de pornografía infantil.
La causa se sostuvo en una abrumadora cantidad de material probatorio, incluyendo miles de fotografías y filmaciones. La gravedad del caso se agrava por el tiempo de la impunidad: las denuncias indican que el abuso fue «por lo menos durante 15 o 20 años», un lapso de tiempo en el que Acuña ocupó roles de confianza y autoridad en la UADER y en el Club Atlético Urquiza.
El trauma y la dificultad de la prueba
El abogado querellante, Ricardo Monzón, señaló a Diario Junio la dureza del proceso, destacando que muchos jóvenes no hablaron debido al trauma. Aún así, la evidencia fue concluyente.
“La revisión de los registros fue una tarea durísima”, señaló Monzón.
La causa se sostuvo gracias a la valiente denuncia de una víctima de 15 años. El hallazgo de material incluso en una computadora institucional de la UADER obligó a la universidad a actuar, iniciando un juicio académico que culminó con su desvinculación. El condenado, de 52 años, continuará cumpliendo su pena en la cárcel de Gualeguaychú.