La crisis del consumo en la capital entrerriana se cobró una nueva «víctima» de peso. La emblemática cadena marplatense Havanna anunció el cierre definitivo de su local en Paraná, ubicado en La Paz Shopping. La sucursal, que operaba desde la inauguración del centro comercial en 2011, bajará sus persianas debido a la combinación de altos costos operativos, alquileres asfixiantes y una caída estrepitosa en las ventas de productos premium.
El cierre de Havanna no es un hecho aislado, sino un síntoma de la «situación paupérrima» que atraviesa el comercio local. Según datos del Centro Comercial de Paraná, en lo que va de 2025 y principios de 2026, más de 70 locales del microcentro han dejado de funcionar, transformando el paisaje urbano en una sucesión de persianas bajas y carteles de alquiler.
Radiografía de la crisis comercial en Paraná
El impacto de la recesión se siente con fuerza en el mercado laboral y en la estructura de las PyMEs regionales. Los números que manejan las entidades del sector son contundentes:
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Pérdida de empleos: En el último año, casi 400 trabajadores del sector comercial paranaense perdieron su puesto de trabajo.
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Cierre de PyMEs: A nivel provincial, Apyme informó que aproximadamente 572 pequeñas y medianas empresas cerraron en los últimos dos años, afectando principalmente al comercio, la construcción y la hotelería.
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Migración comercial: Muchos dueños de negocios optaron por abandonar el microcentro y mudarse a zonas periféricas para intentar subsistir con alquileres más económicos.
Factores de la tormenta perfecta
Los comerciantes coinciden en que sostener un local físico se ha vuelto una misión imposible. La elevada carga impositiva y el aumento desmedido de las tarifas de servicios públicos (luz y gas) se combinan con una caída del poder adquisitivo que obliga a los consumidores a comprar solo lo indispensable, postergando gastos en cafetería, indumentaria y calzado.
Incluso marcas consolidadas como Havanna, que cuenta con más de 500 sucursales a nivel mundial y una fuerte identidad nacional, no lograron sortear los costos de mantener una estructura dentro de un shopping en el actual contexto económico. La salida de la firma deja un vacío importante en el paseo de calle Venezuela 61 y enciende las alarmas sobre el futuro de otros comercios tradicionales que luchan por no ser los próximos en cerrar.