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La Selección Argentina desafió la censura oficial y plantó la bandera de Malvinas en Atlanta

Pese a la prohibición previa avalada por el Gobierno nacional, los jugadores de la Selección Argentina desplegaron una bandera por las Islas Malvinas tras vencer a Inglaterra.

Por Redacción

Jueves, 16 de julio de 2026 a las 07:30

La memoria histórica de un pueblo y el sentimiento de pertenencia territorial no se pueden suprimir mediante normativas administrativas ni concesiones diplomáticas ante los centros de poder internacional. A los pocos minutos del final del épico triunfo 2-1 de la Selección Argentina ante Inglaterra en Atlanta, por las semifinales del Mundial 2026, un puñado de futbolistas de la delegación nacional desafió las restricciones y colocó sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium una bandera blanca con letras negras que decía, de forma contundente: “Las Malvinas son argentinas”.

La iniciativa, encabezada principalmente por el mediocampista Giovani Lo Celso, significó un acto de profunda dignidad que contrastó con el alineamiento de las autoridades gubernamentales y las corporaciones deportivas. Si bien en los días previos al partido el propio entrenador albiceleste, Lionel Scaloni, se encargó de bajar la tensión declarando que solo se trataría de un encuentro de fútbol, internamente muchos jugadores vivieron el compromiso con otros condimentos históricos, los cuales quedaron de manifiesto a través del mensaje plasmado en una de las áreas del campo de juego.

El operativo de seguridad y la claudicación oficial de la Casa Rosada

Las autoridades estadounidenses habían catalogado el encuentro como un partido de alto riesgo. En una reunión celebrada en Virginia, se resolvió un fuerte operativo de seguridad con más de 1.600 efectivos en los alrededores y dentro del estadio. Tanto la FIFA como las fuerzas federales y estatales de seguridad advirtieron severamente sobre la exhibición de cualquier mensaje catalogado como de "odio" o de carácter "político".

A esta política de exclusión se sumó la propia ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, quien en sintonía con las directivas del gobierno central respaldó la prohibición de portar insignias patrias:

La funcionaria les había anticipado a los hinchas argentinos que estaría "prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial". Al ser consultada específicamente sobre el ingreso de banderas o camisetas alusivas a las islas, Monteoliva sentenció que "cualquiera que entre con un mensaje de contenido político o provocación racial o religiosa no podrá ingresar. Es muy importante tenerlo en cuenta". Asimismo, justificó la censura previa afirmando de manera polémica que la frase “Las Malvinas son argentinas es un mensaje político”.

A partir de estas declaraciones, la agencia británica de noticias Reuters se hizo eco de la postura oficial del Gobierno argentino, confirmando que los hinchas de la selección nacional no podrían ingresar con símbolos alusivos al archipiélago que fue escenario del conflicto bélico de 1982. Sin embargo, la censura gubernamental se desmoronó una vez finalizado el encuentro: tras el despliegue de la bandera por parte de los futbolistas, en las tribunas del estadio surgieron rápidamente otros "trapos" e insignias de apoyo al reclamo de soberanía nacional.

La voz de los protagonistas en el campo de juego

Lejos de la frialdad protocolar y del intento oficial de desmalvinizar el evento deportivo, los referentes del plantel nacional reafirmaron su compromiso con la causa popular. Un buen rato después de finalizado el partido, en declaraciones a Telefé, la periodista Sofía Martínez le mencionó la situación de la bandera a Leandro Paredes, quien no dudó en responder: "Y siempre serán argentinas...".

En la misma línea y ante el mismo canal, el delantero Lautaro Martínez, autor del gol que selló la clasificación argentina a la final de la Copa del Mundo, reflexionó sobre el significado íntimo de enfrentar al representativo británico en una instancia tan determinante: "Obviamente que es una cosa que pasó hace muchísimos años, tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros no era un partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera".

Por su parte, el defensor entrerriano Lisandro Martínez, quien al principio se excusó de pronunciarse sobre el tema durante las primeras preguntas, concluyó la jornada con una frase que sintetiza el mandato implícito que asume el equipo cuando representa las esperanzas del pueblo: "No podíamos fallarle al pueblo argentino".