En una extensa e inédita charla en el canal de streaming Coroniti, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, repasó con minuciosidad los dos pilares que explican la transformación radical de la Selección Argentina: el estado de virtual quiebra y vaciamiento institucional en que encontró a la entidad madre del fútbol nacional cuando asumió en 2017, y el factor de la pandemia como el punto de inflexión humano que dio origen al equipo campeón del mundo.
Con números concretos que exponen la profundidad de la crisis heredada tras años de desmanejo y posterior intervención externa, el dirigente contrapuso aquel escenario de desfinanciamiento con el presente de consolidación de las categorías del fútbol nacional y la selección.
El calamitoso estado de la AFA: deudas millonarias y 380 juicios
Tapia describió con crudeza el panorama financiero que amenazaba la sustentabilidad del fútbol argentino al momento de hacerse cargo de la conducción. "Estaba prácticamente en quiebra. Se le debían 16 millones de dólares a los dueños de los derechos de televisión, que se devolvían con partidos amistosos. A Adidas se le debían 5 millones de euros. Había deudas con los clubes por 200 millones por derechos de participación en campeonatos. Y agarramos la AFA con 380 juicios", detalló de forma taxativa.
"Había deudas con los clubes por 200 millones por derechos de participación en campeonatos. Y agarramos la AFA con 380 juicios"
La descomposición no era únicamente económica, sino fundamentalmente política e institucional. La entidad arrastraba el impacto del fallecimiento de Julio Grondona, el bochorno histórico de una votación que terminó en un imposible empate 38 a 38 con 75 asambleístas presentes, y una intervención directa de la FIFA y la Conmebol que forzó la modificación del estatuto para habilitar un nuevo llamado a elecciones.
En materia estrictamente deportiva, el abandono de las estructuras de base era total: de las 22 selecciones que la AFA mantiene activas y federalizadas en la actualidad, solo dos se encontraban operativas en 2017. La selección femenina, por caso, acumulaba dos años enteros sin ningún tipo de competencia oficial. "Había que dar vuelta la imagen para recuperar credibilidad y lograr la estabilidad económica", resumió el dirigente sobre los primeros pasos de su gestión.
"Había que dar vuelta la imagen para recuperar credibilidad y lograr la estabilidad económica"
La pandemia como factor de unión y el origen de la Scaloneta
Frente al proceso de reconstrucción, el presidente de la entidad identificó a la estricta burbuja sanitaria de la Copa América 2021, desarrollada en Brasil, como el verdadero catalizador del grupo humano que comanda Lionel Scaloni. "Los empleados estuvieron casi 80 días encerrados. Los proveedores dejaban las cosas afuera, estaban los cancheros, las mucamas, el staff y los jugadores. Se sintieron unidos ahí, los unió la pandemia", recordó Tapia, ponderando el valor del trabajo colectivo por sobre las individualidades.
El directivo remarcó que la delegación argentina fue la única en el continente que cumplió a rajatabla con los protocolos de aislamiento, trasladándose permanentemente entre los predios locales y las sedes de Brasil sin romper el confinamiento. Ese aislamiento forzado se constituyó en el escenario propicio para forjar la cohesión interna: "Siempre venía con relación con algunos chicos de antes, pero ahí se terminó de construir algo especial".
Un modelo de gestión cercano a los protagonistas
Finalmente, Tapia diferenció el actual modelo de conducción de las viejas prácticas jerárquicas y distantes que caracterizaron las épocas de concentración de poder en el fútbol argentino, resaltando la cercanía afectiva con el plantel como un rasgo estratégico de su administración. "El Dibu me dijo: sos un padre para nosotros. Rodrigo De Paul me hace chiste del secanuca", relató para graficar la intimidad de la delegación.
Inmediatamente, contrastó esa dinámica con el pasado de la institución: "No recuerdo a Don Julio cercano a los jugadores, y creo que eso fue parte de todo". Para el dirigente, el balance de este proceso de ordenamiento institucional y descentralización está respaldado por los resultados tangibles: la obtención de tres títulos consecutivos con la Selección Mayor, las categorías juveniles compitiendo en todos los niveles y el seleccionado femenino a las puertas de clasificar a su tercer Mundial consecutivo.