En una nueva vuelta de tuerca al ajuste fiscal, el ministro de Economía, Luis Caputo, instruyó a todas las carteras del Poder Ejecutivo Nacional a profundizar el recorte de sus presupuestos. La orden es clara: cada ministerio deberá achicar un 2,5% adicional sus denominados «gastos corrientes» y un 20% de gastos de capital. Esta medida busca consolidar el superávit financiero alcanzado en 2024, aunque genera fuertes tensiones internas y externas por el contraste con la reciente recomposición salarial de la cúpula política que llegó al 123% en cuatro meses.
La información, trascendida en las últimas horas, indica que el Palacio de Hacienda apunta a eliminar capas de gasto operativo que aún persisten tras dos años de una gestión marcada por la austeridad extrema. Sin embargo, analistas advierten que este nuevo tijeretazo podría afectar la capacidad de gestión básica del Estado en áreas sensibles.
El contraste: sueldos de «casta» vs. presupuesto operativo
La medida de Caputo se conoce en la misma semana en que se reveló que los ministros y secretarios percibieron un aumento acumulado del 123% en sus haberes entre enero y mayo de 2026 por lo que cobrarán más de 8 millones de pesos. Esta dualidad discursiva -pedir un ajuste del 2,5% al funcionamiento estatal mientras se duplican los sueldos jerárquicos- ha comenzado a mellar la imagen presidencial.
Según informes de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), el gasto primario real ya viene de una caída estrepitosa de entre el 25% y el 30% durante el año pasado. El nuevo recorte del 2,5% se sumaría a una estructura estatal que ya presenta signos de agotamiento en partidas clave.
Radiografía del ajuste: ¿dónde golpeó más fuerte?
Desde la asunción de Javier Milei, el recorte del gasto público ha sido la piedra angular del programa económico. Los datos de la Oficina Nacional de Presupuesto muestran que las áreas más castigadas han sido:
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Obra Pública: Con caídas superiores al 70% interanual en términos reales, representando el mayor ahorro del Tesoro.
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Transferencias a Provincias: Reducciones drásticas que han puesto en jaque las finanzas de los gobernadores.
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Programas Sociales: Recortes de más del 30% en términos reales, lo que ha incrementado la conflictividad en los barrios populares.
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Presupuesto Universitario: Pérdida sistemática de poder adquisitivo frente a la inflación, motorizando marchas federales en todo el país.
Riesgos políticos y electorales
Analistas advierten que, si el Gobierno no logra equilibrar la «motosierra» con una mejora en la percepción social de la economía, la caída de imagen de Milei podría volverse irreversible de cara a las elecciones legislativas de 2027.
La estrategia de Caputo se mantiene firme en el equilibrio fiscal a cualquier costo, argumentando que es el único camino para evitar «el regreso al infierno» inflacionario. Sin embargo, la presión de los ministerios por la falta de recursos operativos y la fuga de personal calificado (debido a los bajos sueldos de las escalas medias) plantea un interrogante sobre la sustentabilidad de este nuevo recorte del 2,5%.