Cada 23 de julio se celebra esta fecha en Argentina, recordando el histórico duelo entre Gabino Ezeiza y Juan de Nava, y valorando la cultura gaucha.
El día 23 de julio de cada año, Argentina rinde homenaje a la payada, una de las expresiones más arraigadas en la tradición oral y musical del país. La fecha conmemora un acontecimiento histórico ocurrido en 1884, cuando el argentino Gabino Ezeiza y el uruguayo Juan de Nava se enfrentaron en una improvisación cantada en Paysandú, Uruguay. Ese contrapunto marcó un momento artístico para la historia y dio origen a una celebración que reivindica la poesía improvisada como patrimonio cultural del pueblo.
Gabino Ezeiza, nacido en el barrio porteño de San Telmo el 3 de febrero de 1858, es considerado una figura central en la consolidación de este género. Se le reconoce por haber introducido la modalidad del contrapunto, un duelo poético musical donde dos payadores se desafían con versos en octosílabos, acompañados de guitarra. El intercambio se basa en preguntas y respuestas cantadas que deben formularse y contestarse en el acto, manteniendo ritmo, métrica y coherencia. Este tipo de encuentros consolidaron a Ezeiza como uno de los grandes exponentes del arte repentista en Sudamérica.
Aunque se desconoce con exactitud cuándo comenzó a practicar el arte de la payada, se cree que su pasión surgió tras escuchar a Pancho Luna en una pulpería. La anécdota cuenta que Ezeiza recibió su primera guitarra a los 15 años y que Luna mismo se convirtió en su mentor. A lo largo de su carrera, el «Negro» Ezeiza, como se lo conocía popularmente, compuso más de quinientas obras, muchas de las cuales trascendieron el ámbito de la payada para formar parte del acervo literario y musical. También colaboró con publicaciones como el diario La Juventud, en donde difundió su poesía.
¿Qué es una payada?
Poeta, cantor, improvisador. Así como el payador del campo la utilizaba como forma de expresar sus sentimientos y la realidad que le rodeaba, este artista tiene la habilidad de elaborar la historia, la rima y el canto sobre lo que sucede en el momento en el que está payando o sobre temas que le propone su público. Por lo general, acompaña con guitarra sus versos octosílabos. El tema se presenta en los primeros cuatro versos y se desarrolla en los seis restantes; el pensamiento contenido en la estrofa debe concluir en el décimo verso.
Si bien la práctica de la payada es compartida por varios países del Cono Sur, en Argentina tiene un arraigo particular ligado al campo, las pulperías, las guitarreadas y la figura del gaucho. Por eso, el Día del Payador está más allá de ser un acto conmemorativo, porque se trata más bien de un reconocimiento a la identidad popular, a la transmisión oral y a la vigencia de ese tipo de lenguaje. Desde 1992, la fecha fue incorporada oficialmente al calendario de celebraciones culturales, y en 1996 comenzó a organizarse formalmente en distintos puntos del país.
En la actualidad, el monumento al payador ubicado en Tres Arroyos, al sur de la provincia de Buenos Aires, se convierte cada 23 de julio en un lugar de encuentro para payadores y discípulos de esta tradición, como una forma artística de mantener y celebrar el ADN cultural argentino.