En la ciudad de Paraná, vive Don Blas Jaime, con 90 años, es el último hablante de la lengua chaná y depositario de una herencia cultural que hasta hace dos décadas se creía extinta. La suya es una historia extraordinaria: durante siglos, el chaná fue considerado un pueblo desaparecido, sin rastros de lengua ni cultura viva. Hasta que apareció él.
Hace más de veinte años, un lingüista del CONICET, José Pedro Viegas Barros, llegó hasta su casa para investigar lo que parecía imposible: un hablante nativo de una lengua que el mundo académico daba por muerta desde hacía al menos 200 años. El hallazgo de Don Blas fue tan sorprendente que conmovió a la comunidad científica internacional. Contra todo pronóstico, el chaná no solo existía: vivía en la memoria y la voz de un hombre.
Fruto de esa colaboración, en 2014 nació el libro “La Lengua Chaná, patrimonio cultural de Entre Ríos”, una obra fundamental que documenta la gramática, fonología, escritura y cosmovisión chaná. Incluye un diccionario chaná-español, textos, cantos y leyendas en ambos idiomas, y establece los criterios científicos que validan la existencia de esta lengua originaria.
Actualmente, su hija Evangelina Jaime continúa con la tarea pedagógica de su padre, dando continuidad al rescate cultural y lingüístico.
Lantéc Chaná: el documental que cuenta la historia de Blas Jaime
La historia de Don Blas Jaime, último hablante de la lengua chaná, también llegó al cine documental de la mano de la directora Marina Zeising. Su película, titulada “Lantéc Chaná”, reconstruye un caso único en el mundo: un hombre entrerriano, jubilado y ex predicador mormón, afirma a sus 70 años que habla una lengua que la ciencia consideraba extinguida desde hace más de 200 años.
La cinta, rodada en distintas locaciones de Paraná y el litoral, sigue el proceso de recuperación del idioma chaná y la figura carismática de Blas Jaime, quien fue reconocido por la UNESCO como el último hablante vivo de esta lengua originaria del sur de Sudamérica. Su encuentro con el lingüista del Conicet, Pedro Viegas Barros, marca un punto de inflexión: tras años de estudio, la lengua fue validada científicamente y comenzó un trabajo conjunto para su difusión y preservación.
Lantéc Chaná —cuyo título significa “lengua chaná”— es mucho más que un registro etnográfico: es un documento vivo sobre la memoria ancestral del litoral, que interpela a las nuevas generaciones sobre su propia identidad. La película acompaña a Blas en sus enseñanzas, sus relatos, sus oraciones y cantos, permitiendo que una lengua que el mundo creyó desaparecida vuelva a sonar.
El documental fue estrenado en festivales nacionales e internacionales, y forma parte de los esfuerzos culturales que hoy, con la Ley de emergencia cultural-lingüística, encuentran un respaldo institucional para que las voces originarias del territorio vuelvan a ser escuchadas.