El deterioro de la economía doméstica en Argentina ha alcanzado un umbral crítico este marzo de 2026. Según el último informe de la consultora Zentrix, el 56,4% de los hogares no logra cubrir sus gastos mensuales más allá del día 20, transformando el endeudamiento en una estrategia de subsistencia. Lo que antes era una herramienta para adquirir bienes durables, hoy se utiliza mayoritariamente para «llegar a fin de mes» en un contexto donde el 83,9% de los encuestados afirma que sus salarios pierden sistemáticamente contra la inflación.
Esta dinámica de asfixia financiera se refleja en la morosidad crediticia, que según datos del BCRA ya superaba el 10% en enero y se habría agravado en el último bimestre. El panorama es complejo: 9 de cada 10 deudores manifiestan tener serias dificultades para cancelar sus compromisos, quedando atrapados en un círculo de refinanciación constante para sostener el consumo mínimo.
El destino de la deuda: gastos cotidianos y servicios
La urgencia del endeudamiento queda expuesta al analizar en qué utilizan las familias el dinero prestado. El 80% de las deudas contraídas se destina a rubros de primera necesidad, desglosándose de la siguiente manera: un 26,2% para cubrir gastos cotidianos (alimentos y artículos de primera necesidad), un 19,9% para intentar saldar el pago mínimo de las tarjetas de crédito y un 18,9% para cancelar deudas previas. El resto del financiamiento se diluye en el pago de servicios básicos, alquileres y gastos de salud, evidenciando una fragilidad económica estructural.
Este escenario ha impactado de lleno en la autopercepción social de los argentinos. Por primera vez en años, más del 53% de la población se identifica hoy como «clase baja», una cifra que trasciende lo estadístico para convertirse en una experiencia de vulnerabilidad cotidiana. Además, existe una brecha de credibilidad respecto a los datos oficiales: el 65,8% de los consultados considera que las mediciones de inflación del Indec no reflejan la realidad de los aumentos que enfrentan en las góndolas.
Caída en la imagen oficial ante el ajuste doméstico
El impacto del ajuste en los hogares ha comenzado a pasar factura en el plano político. El informe de Zentrix registra un deterioro significativo en la imagen del gobierno de Javier Milei, cuya gestión cuenta hoy con un 53,3% de desaprobación. La imagen positiva del Presidente, que se ubicaba en un 47% al inicio del año, retrocedió al 40,3% en marzo, mientras que su imagen negativa escaló hasta el 51% en el mismo período.
El estudio, basado en casi 1.200 casos en todo el país, describe un ciclo de ajuste que se vuelve insostenible para el núcleo familiar. La incapacidad de cumplir con las obligaciones financieras contraídas para comer o pagar la luz marca un límite en la tolerancia social, mientras las familias entrerrianas y del resto del país estiran sus ingresos en una carrera que, para la mayoría, termina diez días antes de que termine el mes.