Con estas cirugías se pueden corregir anomalías congénitas fetales que generarían posteriores discapacidades motoras, problemas para controlar esfínteres, entre otras consecuencias
En Argentina, esta anomalía se presenta en alrededor de 1 cada 1.500 recién nacidos, según los datos del Hospital Universitario Austral, la institución privada argentina con más experiencia en cirugías reparatorias de esta malformación de la columna vertebral —realizó unas 200 intervenciones desde 2015—.
En las instituciones privadas, «el valor aproximado de la cirugía es de unos 15 millones de pesos«, remarcó, pero si se suma el costo por «la internación, la atención para el parto, y demás, el monto se va a unos 50 millones de pesos«. En ese sentido, destacaron que «el sistema de salud público, a través del Hospital Garrahan, atiende totalmente gratis a pacientes que no tienen cobertura médica«.
«Lo que tiene el Garrahan es que siempre responde». La gente que siempre está, nunca vas a tener un no. Nunca dejan a un paciente tirado, más allá del momento crítico en el que estamos. Jamás se dejó de atender a nadie y se garantiza la atención médica en todo momento, ya sean las guardias, la atención en las salas, las cirugías», expresó la ginecóloga y obstetra de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especialista en medicina materno-fetal, Analizia Astudillo.
«Estaba buscando un hospital donde se pueda desarrollar todo lo que es diagnóstico materno-fetal, de anomalías congénitas fetales y cirugía fetal. Y bueno, el lugar, obviamente, fue el Garrahan«, dijo. La profesional detalló a este medio que trabaja como cirujana fetal y fetóloga en el equipo que conduce la jefa del área de neonatología, Patricia Bellani.
Un hito en la medicina pediátrica pública
La intervención intrauterina en cuestión se realizó el 9 de abril, en el marco del Programa de Diagnóstico y Tratamiento Fetal del Hospital Garrahan. El equipo estuvo integrado por cirujanos, neurocirujanos, obstetras, anestesistas, instrumentadoras y enfermeras junto a profesionales instructores de Universidad Federal de Paraná, en Curitiba (Brasil), que llevan realizadas 150 cirugías fetales.
Durante la cirugía, se expuso el útero fuera del cuerpo de la madre para reparar la lesión espinal del feto. La operación duró casi cuatro horas y requirió altísima precisión quirúrgica para proteger el sistema nervioso central del bebé.
Tras la cirugía fetal, la mamá, una joven de 28 años, permaneció internada durante tres días en la Unidad de Cuidados Materno-Fetales bajo el control de obstetras y terapistas especializados en obstetricia pediátrica. Luego del alta, se alojó en Casa Garrahan por dos meses, ya que debía permanecer en un lugar cercano al Hospital hasta el nacimiento de la bebé.
Si bien la cesárea estaba programada para el 17 de junio, la mamá rompió bolsa en vísperas del día del padre —durante la noche del sábado pasado—, y el equipo del Garrahan se puso en marcha inmediatamente para llevar adelante la operación en el hospital. Finalmente, la niña, que fue llamada Samira, nació el 15 de junio a las 3:35 de la madrugada, con la ayuda de neonatólogos, obstetras, cirujanos, especialistas en cuidados críticos maternos y enfermeros.
«Fue una cirugía perfecta, operamos la malformación en la semana 27 del embarazo y nació en la 36, con una cicatriz perfecta, expresó Astudillo, con orgullo, y sobre la bebé contó: «Está muy bien. Al nacer pesó 2,700 kg y no requirió internación intensiva ni ningún tipo de intervención».
«Los neurocirujanos le están realizando ecografías cerebrales, pero sin ser invasivos. No hubo que reoperar o reintervenir. Por el momento viene todo bien, mueve los piecitos, se prendió a la teta… Hoy es una niña sana, pero con un diagnóstico de Mielomeningocele, por lo que tendrá que hacerse controles a lo largo de su vida«, aclaró.
Por su parte, la jefa de Neonatal del hospital, Bellani, consignó: «El haber podido realizar tanto la cirugía fetal como la cesárea en el mismo hospital donde se atenderá a la bebé es un enorme paso en la atención integral y humanizada de estos casos complejos. Acá tenemos genetistas, obstetras, neonatólogos, urólogos, neurocirujanos, equipo interdisciplinario de Mielomenigocele que realizará su seguimiento hasta los 18 años”.