El Gobierno provincial formalizó la restricción total del uso de fuego en cualquier modalidad por tres meses. La medida busca prevenir desastres ambientales y pérdidas de biodiversidad ante el pronóstico de sequías prolongadas.
En una medida preventiva que busca evitar una nueva catástrofe ambiental en el litoral, el gobierno de Entre Ríos declaró la prohibición total de cualquier tipo de quema en toda la provincia durante el verano. La restricción regirá desde el 1° de diciembre de 2025 hasta el 28 de febrero de 2026, aunque el plazo puede ser prorrogado si las condiciones climáticas lo requieren.
La decisión, establecida a través de la Resolución 1685/25 de la Secretaría de Ambiente, se fundamenta en la alta peligrosidad que representa el fuego en el contexto de un posible fenómeno climático La Niña.
Alerta por sequías y riesgo de incendios
La autoridad ambiental basó su decisión en informes del Centro de Predicción Climática, que anticipan la posible entrada en un período La Niña. Esta situación climatológica aumenta drásticamente la probabilidad de sequías prolongadas y, por lo tanto, eleva el riesgo de incendios forestales y de pastizales.
La resolución es enfática al indicar que el fuego es un elemento de «extrema peligrosidad» y que incluso las quemas que se inician como controladas se vuelven un riesgo significativo en la actualidad. Se advierte que los incendios derivados de estas quemas han provocado en años anteriores pérdidas de bosque nativo, pastizales, biodiversidad y daños ambientales severos.
Prohibición total: no hay distinción
La normativa dispone que, durante los tres meses de vigencia, queda prohibido todo tipo de quema, sin distinción.
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Solo podrán habilitarse excepciones en casos muy específicos y únicamente luego de un análisis técnico y la autorización expresa de la Secretaría de Ambiente.
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En caso de incumplimiento, la resolución advierte que se aplicarán las sanciones previstas en la Ley Provincial Nº 9.868, que incluyen multas y otras medidas administrativas según la gravedad del hecho.
La provincia busca así anticiparse al desastre ambiental, blindando el territorio ante la posible llegada de un verano seco.