En una nueva actualización que refleja la presión del mercado energético, las pizarras de las estaciones de servicio Shell en Paraná mostraron incrementos significativos. El ajuste, visible desde las primeras horas en puntos estratégicos como la zona de las Cinco Esquinas, sitúa a la nafta súper en el umbral psicológico de los $2.000, un valor que profundiza la preocupación por el impacto en el costo de vida regional.
La nueva pizarra de precios en la capital entrerriana
La actualización de valores en los surtidores locales muestra un ascenso marcado en todas las variantes de combustible. Según el relevamiento realizado, la nafta súper alcanzó los $1.999 por litro, quedando a un paso de quebrar la barrera de los dos mil pesos. Por su parte, la opción premium V-Power se consolidó en los $2.181, posicionándose como una de las alternativas más costosas para el parque automotor paranaense.
El segmento del gasoil no quedó exento de este incremento. La versión común, denominada Evolux Diesel, se comercializa ahora a $2.150 por litro. En el extremo superior de la tabla, el V-Power Diesel —el producto de mayor tecnología para motores gasoleros— escaló hasta los $2.283, marcando el techo de precios en la pizarra de la petrolera.
El factor internacional y el traslado directo al consumo
Esta suba de combustibles en Paraná se fundamenta en el encarecimiento del petróleo a nivel global, impulsado por las persistentes tensiones geopolíticas que afectan la producción y distribución de energía en el mundo. En el contexto nacional, con las desregulaciones impulsadas por Javier Milei, estos movimientos en los precios internacionales se trasladan de manera inmediata a los surtidores locales, generando un efecto en cadena sobre la logística y el transporte de mercaderías.
El impacto de este ajuste excede al usuario particular. Sectores productivos de Entre Ríos advierten que cada incremento en los hidrocarburos actúa como un motor de la inflación, encareciendo directamente los bienes y servicios básicos. En una provincia con fuerte matriz agroindustrial y logística, el costo de los fletes se vuelve una variable determinante que termina recayendo sobre el consumidor final, en un marco de constante ajuste sobre el poder adquisitivo de los trabajadores.