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Alerta en el INTA Entre Ríos: el recorte de personal y los bajos salarios ponen en riesgo áreas estratégicas

La profundidad del ajuste en los organismos nacionales de ciencia y técnica ha comenzado a mostrar sus costados más críticos en nuestra provincia. El director regional del INTA Entre Ríos, Jorge Gvozdenovich, expresó su preocupación por el impacto que el programa de retiro voluntario y la continua reducción de la planta estatal están generando en la capacidad operativa del organismo, pieza fundamental para el desarrollo productivo entrerriano.

Por Redacción

Viernes, 15 de mayo de 2026 a las 01:48

La profundidad del ajuste en los organismos nacionales de ciencia y técnica ha comenzado a mostrar sus costados más críticos en nuestra provincia. El director regional del INTA Entre Ríos, Jorge Gvozdenovich, expresó su preocupación por el impacto que el programa de retiro voluntario y la continua reducción de la planta estatal están generando en la capacidad operativa del organismo, pieza fundamental para el desarrollo productivo entrerriano.

En diálogo con Elonce, el funcionario brindó cifras que describen un proceso de desguace silencioso que precede a las actuales medidas. Gvozdenovich explicó que el retiro voluntario “es una herramienta que tiene el Estado para los empleados que deciden irse con un beneficio económico”, pero advirtió que en el territorio entrerriano la situación es preexistente y alarmante.

Una reducción de la planta del 20% en solo dos años

La pérdida de personal no es un fenómeno nuevo, sino que se ha acelerado drásticamente bajo la premisa del recorte presupuestario. Las estadísticas internas del organismo en la provincia revelan un panorama de desfinanciamiento humano que afecta la soberanía tecnológica:

  • Pérdida de agentes: Al asumir su gestión hace dos años, el INTA contaba con 357 agentes en Entre Ríos; hoy la cifra se redujo a 290.

  • Caída sostenida: “Esto quiere decir que hemos tenido una reducción del personal y hemos bajado más de un 20% en los últimos dos años”, sentenció Gvozdenovich.

  • Vencimiento de plazos: El 15 de junio finaliza el periodo para adherirse al retiro voluntario, lo que obligará a redefinir toda la estructura técnica y científica de la provincia.

El riesgo de perder el conocimiento estratégico

La mayor inquietud de la dirección regional radica en que la salida de personal no es aleatoria, sino que suele alcanzar a profesionales con décadas de formación. El sistema agro bioindustrial de Entre Ríos depende directamente de estas respuestas técnicas.

“Este retiro voluntario va a ser preocupante porque se van a ir personas que cumplen un rol clave en dar una respuesta a una temática específica que necesita el sistema agro bioindustrial de Entre Ríos”, afirmó Gvozdenovich. Ante este escenario, el organismo deberá “evaluar cómo quedan, cuáles son los valores y aptitudes que hay para dar respuesta al sector, qué posibilidad de reconvertirnos tenemos en algunas áreas y en otras no va a haber posibilidades y vamos a tener vacantes en alguna demanda del sector”.

Salarios que no cubren la canasta básica e incertidumbre

El factor económico es el principal motor del éxodo de científicos y técnicos hacia el sector privado o el exterior. La pérdida del poder adquisitivo en el sector público ha vuelto insostenible la permanencia de muchos cuadros técnicos.

“Los sueldos son bastante escasos no alcanzan para mantener una familia de dos hijos. Estamos hablando de $1.200.000”, describió el director regional, exponiendo la realidad de investigadores y extensionistas rurales que perciben ingresos por debajo de lo necesario para una vida digna.

A la crisis salarial se le suma un componente emocional de agotamiento frente a las políticas de ajuste permanente: “Hay una incertidumbre en los profesionales, que son los investigadores, que se han cansado”, manifestó, dejando en claro que el desgaste va más allá de lo económico y afecta la salud del sistema científico nacional.

El desafío de sostener 22 cadenas productivas

La importancia del INTA en Entre Ríos es de carácter estratégico para el federalismo productivo. La provincia se destaca por una diversidad casi única en el país, con más de 22 cadenas que reciben asistencia directa del organismo (maíz, soja, trigo, arroz, citricultura, apicultura, avicultura y ganadería, entre otras).

“El INTA cumple 70 años y tenemos que lograr un INTA para los próximos 70 años y que los desafíos los podamos absorber”, enfatizó Gvozdenovich. Sin embargo, advirtió que la actual política de reducción del Estado podría dejar vacantes áreas de demanda crítica, afectando la competitividad y el futuro de la producción entrerriana frente a los desafíos del medioambiente y la innovación tecnológica.