La situación en Granja Tres Arroyos mantiene en vilo a cientos de operarios de la planta La China, ubicada en la localidad de Concepción del Uruguay. A más de una semana de la interrupción repentina de las actividades, los afectados denuncian una total falta de información oficial, salarios adeudados por parte de la firma y aguardan con expectativa la realización de reuniones clave entre la empresa, las organizaciones gremiales y el Gobierno provincial para definir el futuro de sus puestos laborales.
El panorama en el reverso de la crisis avícola sumó un nuevo capítulo de angustia para el entramado social de la región. Uno de los empleados damnificados por la medida patronal, Maximiliano Zalazar, describió el complejo escenario que atraviesan los operarios desde el momento en que se presentaron a cumplir sus tareas y se encontraron con las instalaciones completamente clausuradas. Según relató, hasta la fecha no han recibido novedades institucionales sobre una eventual reapertura ni precisiones respecto de los pasos que adoptará la compañía para dar salida al conflicto laboral.
“Actualmente, no tenemos noticia de nada. Estamos con la planta cerrada desde el martes pasado y no tuvimos más noticia de nada”, confirmó el trabajador sobre el desamparo que padecen de forma cotidiana.
Reuniones clave para intentar destrabar el conflicto
Mientras la alarma económica se propaga entre las familias que dependen de los ingresos de la firma avícola, el sindicato que nuclea al personal avanza por la vía judicial y administrativa en busca de resguardar los derechos de los operarios. En ese contexto, se proyectan encuentros entre los diferentes actores involucrados con el objetivo de evaluar alternativas que frenen el impacto del cierre de la fábrica.
“Judicialmente se está encargando el sindicato de esas cuestiones legales y administrativas. Lo que sí tenemos conocimiento es que mañana habría una reunión entre la empresa y parte del gobierno provincial para ver si se puede destrabar el conflicto. Después de esa reunión, nos dijeron que se va a hacer una reunión el jueves con los gremios, parte de la empresa y de la gobernación”, detalló Zalazar.
Las expectativas de las familias trabajadoras están concentradas en los resultados de dichas negociaciones, dado que allí podrían delinearse las definiciones sobre la continuidad laboral de cientos de personas y las condiciones de operatividad de uno de los establecimientos industriales más importantes del sector alimenticio en la costa del Uruguay.
El impacto del cierre patronal y los sueldos impagos
El cese de operaciones de la planta tomó por sorpresa a la totalidad de las planillas de personal. Si bien los trabajadores reconocen que la firma venía manifestando dificultades económicas en el marco de la recesión general, aseguraron que no preveían encontrarse con las persianas bajas de un momento a otro y sin mediar ningún tipo de aviso o canal de diálogo formal por parte del sector empresario.
“No lo esperábamos, más allá de que era algo que podía suceder. No nos esperábamos que nos íbamos a encontrar con las puertas cerradas y prohibiéndonos el ingreso a nuestro lugar de trabajo y con carteles que decían que la planta iba a estar cerrada hasta nuevo aviso, sin habernos notificado por algún medio de lo que iba a hacer la empresa de una semana para la otra”, expresó con preocupación el operario.
A la grave incertidumbre sobre el sostenimiento de las fuentes de trabajo se le añade una asfixia económica que golpea de manera directa el presupuesto familiar de los damnificados. Según manifestaron las víctimas del cierre, las deudas salariales complican la subsistencia mínima en un contexto de alta inflación.
“La empresa nos está debiendo, a día de hoy, un mes y medio de sueldo. El gran porcentaje de nosotros cobra quincenalmente. Actualmente nos están debiendo la segunda quincena de abril”, anticipó Zalazar, exponiendo la urgencia alimentaria y económica de las familias trabajadoras en Entre Ríos que exigen que el Estado intervenga para frenar el desamparo.