La actividad turística en la provincia atraviesa un escenario de extrema gravedad que excede las dinámicas habituales de la estacionalidad o el impacto de la promoción publicitaria. Desde la Cámara Entrerriana de Turismo (CET) advierten que el sector sufre de forma directa las consecuencias del deterioro general del consumo y la pérdida de ingresos de las familias, un fenómeno que paraliza a una industria considerada estratégica para la economía regional de decenas de municipios entrerrianos.
El presidente de la entidad, Juan Manuel Acedo, fue contundente al describir la realidad que atraviesan los complejos y prestadores locales: la temporada de vacaciones de invierno comenzó con una ocupación hotelera promedio de apenas el 30%, registró un leve e insuficiente repunte durante el fin de semana largo del 9 de Julio y volvió a estancarse, incluso durante la segunda semana de receso escolar en Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. “Son números muy bajos, pero era parte de lo que pensábamos que podía ocurrir”, afirmó el dirigente.
Incertidumbre en las reservas y el factor climático
La expectativa de las economías locales se encuentra depositada en la evolución del flujo turístico proveniente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, los principales centros emisores del país. Sin embargo, el cambio en las conductas de viaje genera un panorama de constante volatilidad para los operadores.
“No sabemos cómo se va a comportar el turista. Estamos trabajando casi sin reservas. Dependemos de que la gente decida salir y nos elija”, explicó Acedo. A esta situación se le sumaron las inclemencias meteorológicas que afectaron a la región en los últimos días, desincentivando las escapadas de último momento. “Hoy el clima tampoco ayudó. Veremos cuando mejore si el turista se decide. No tenemos muchas más opciones que esperar”, resumió.
La pérdida del poder adquisitivo frena el movimiento en la provincia
Para la conducción de la Cámara Entrerriana de Turismo, la causa estructural del estancamiento radica en el marcado desplome en los ingresos de los hogares. Históricamente, la cercanía geográfica con los grandes conglomerados urbanos operó como una ventaja competitiva para Entre Ríos; sin embargo, en el contexto socioeconómico actual, ese factor resulta insuficiente.
“El bolsillo del turista es el que está diciendo que uno no puede salir a tomarse unos días. Esto está pasando en toda la Argentina y el turismo de todo el país lo está sufriendo”, señaló el titular de la CET.
El ajuste en los presupuestos familiares provocó una modificación radical en las pautas de consumo recreativo:
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Muchas familias optaron por realizar un único viaje anual durante la temporada de verano.
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Otras suspendieron las escapadas de fin de semana para inclinarse por actividades de turismo de cercanía de muy bajo costo dentro de sus propios municipios.
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El menor flujo de visitantes golpea de manera directa a la cadena de valor local: hoteles, complejos de cabañas, gastronomía, guías, transportistas y pequeños comercios.
Crisis microeconómica: vender a pérdida para cubrir los costos fijos
El diagnóstico institucional refleja un nivel de alerta inédito de cara a los próximos meses. Aunque se iniciaron rondas de diálogo en el marco del Ente Mixto de Turismo para diseñar campañas publicitarias hacia el verano, desde el sector privado sostienen que las herramientas de difusión no logran revertir la contracción del mercado interno. “No se soluciona con reuniones entre el sector público y privado. Esto es un problema de la microeconomía nacional”, sostuvo Acedo.
El dirigente lanzó una severa advertencia sobre la continuidad comercial de los emprendimientos: “No creo que lleguemos al verano. No es que queramos instalar algo negativo, pero es la realidad. Muchos no vamos a quedar en pie para la temporada de verano. Esto requiere una solución inmediata”, aseguró.
En este marco, las prioridades financieras de los prestadores sufrieron un drástico cambio de urgencias:
La prioridad absoluta pasó a ser la recaudación diaria para afrontar la tarifa de luz, el gas y los sueldos del personal.
El cumplimiento de las obligaciones tributarias quedó relegado a un segundo plano ante la necesidad de sostener el funcionamiento operativo básico.
Los costos fijos (impuestos inmobiliarios, servicios públicos, seguros y mantenimiento) continúan acumulándose sin importar la falta de huéspedes. “No podemos cerrar y esperar que pase la crisis porque los gastos siguen llegando igual”, resumió Acedo.
Endeudamiento agotado y amenaza sobre el empleo regional
La fragilidad financiera se agrava al considerar la masa de créditos asumidos entre 2023 y 2024 para obras de infraestructura y modernización de instalaciones. “Las inversiones en turismo son muy importantes y se recuperan en varios años. Hoy todavía se están pagando obras realizadas hace tiempo”, indicó el titular de la CET.
Frente a la falta de liquidez, la capacidad de asistencia crediticia del sistema bancario llegó a su límite. “Hay empresas cuyas carpetas ya no sirven para tomar nuevos préstamos. Se terminaron las posibilidades de seguir endeudándose”, reconoció. Esta asfixia obliga a numerosas Pymes a comercializar servicios por debajo de su costo operativo: “Hay que salir a vender a pérdida para poder cubrir el día a día”, afirmó Acedo.
Esta coyuntura se traduce en un mercado inmobiliario paralizado, donde los establecimientos hoteleros puestos a la venta no encuentran compradores o terminan desmantelándose para cambiar de rubro. “Nunca nos enteramos de que se haya quitado un cartel de venta. Lo que estaba en venta hace un año y medio o dos años sigue estando en venta”, lamentó. “Se terminan vendiendo por debajo de su valor real y para otro uso que no es el turístico”, agregó.
Respecto del impacto en las fuentes de trabajo, desde la cámara señalan que se hacen esfuerzos por mantener la nómina salarial, aunque advierten sobre los riesgos latentes: “Lo último que uno quiere hacer es despedir trabajadores. En esta actividad se genera un vínculo muy fuerte con los empleados”, expresó Acedo, aunque reconoció que si se profundiza el cierre de empresas, se perderán puestos laborales.
El escenario se vuelve aún más complejo al considerar la perspectiva climática derivada del fenómeno de El Niño y los recientes temporales que provocaron daños materiales en prestadores de localidades como Concordia. Al respecto, el dirigente concluyó recordando el carácter multiplicador del sector: “Si no hay turismo en una ciudad que vive de esta actividad, cae la recaudación, cae el movimiento económico y termina afectándose toda la comunidad. El turismo derrama sobre todas las actividades locales”.