Un informe del Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) que analiza las principales variables del mercado de trabajo de la provincia de Entre Ríos publicadas por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), pone el foco en la evolución de los/as trabajadores/as registrados/as y empleadores durante los primeros veinticinco meses de la gestión de Javier Milei, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Del análisis se desprende un marcado retroceso en los indicadores clave del empleo formal, con caídas significativas tanto en la cantidad de empleadores como en el volumen de puestos de trabajo registrados.
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la cantidad de empleadores con trabajadores/as registrados/as en la provincia se redujo en 1.075 casos (6,2%), pasando de 17.405 a 16.330. Asimismo, en el mismo período, la cantidad de trabajadores/as registrados/as cayó en 9.388 casos (-3,3%), al pasar de 281.045 en noviembre de 2023 a 271.657 en marzo de 2026, evidenciando el fuerte impacto de la recesión económica en el territorio provincial.
Radiografía del desplome: Los sectores más afectados por la pérdida de puestos de trabajo
Al evaluar el comportamiento de las distintas ramas de actividad, la paralización de la obra pública y el enfriamiento del consumo interno exponen números alarmantes en términos absolutos y relativos:
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Construcción: Fue el sector más afectado en términos absolutos y relativos, con una pérdida de 3.099 puestos de trabajo y una estrepitosa caída del 36,9% en la cantidad de trabajadores registrados.
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Transporte y almacenamiento: Se ubicó en segundo lugar en pérdidas absolutas con 2.628 puestos menos, lo que representó una retracción del 27,2% en su dotación de personal.
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Administración pública, defensa y seguridad social: Registró una reducción de 1.774 trabajadores en el mismo período.
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Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: El sector primario sufrió una pérdida de 1.263 puestos de trabajo.
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Servicios inmobiliarios: Mostró una contracción relativa del 20,3% en la cantidad de personal formal.
Cierre de empresas: El comercio y la industria en el ojo de la tormenta
La desaparición de unidades productivas afectó de manera directa a los sectores vinculados fuertemente al mercado interno entrerriano. El sector de Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas fue el más golpeado del período, con una pérdida de 320 empleadores entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. En segundo lugar, se ubicó la industria manufacturera, que registró 130 empleadores menos, seguida por el servicio de transporte y almacenamiento, con una caída de 125 empleadores.
En términos relativos, la mortandad de empresas afectó con mayor fuerza al sector de servicios artísticos, culturales, deportivos y de esparcimiento, que registró una caída del 19,9% en la cantidad de empleadores. Luego, le siguieron la construcción con una contracción del 15,8%, servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales con una merma del 14% y servicios profesionales, científicos y técnicos, que mostraron una disminución del 12,3%.
Las pymes entrerrianas, las principales víctimas del escenario laboral
Si se analiza la reducción de empleadores por tamaño, se evidencia que la crisis golpea con especial dureza al corazón de las pymes locales. Los empleadores de hasta 500 trabajadores/as concentran la casi totalidad de la caída con 1.074 casos menos. En contraste, las grandes firmas de más de 500 trabajadores/as disminuyeron en apenas 1, pasando de 54 a 53.
Este desbalance se traslada de manera directa a la destrucción del empleo formal según el tamaño de la empresa: el 62,9% del total de la caída del empleo registrado (equivalente a -5.902 puestos) se produjo en empleadores con hasta 500 trabajadores/as. Mientras tanto, el 37,1% restante se produjo en firmas con más de 500 trabajadores (-3,486 casos).
En términos porcentuales, mientras que los empleadores de más de 500 trabajadores/as redujeron su personal en un -2,6% (de 135.131 a 131.645), aquellos empleadores con 500 o menos trabajadores/as disminuyeron su dotación en un -4,0% (de 145.914 a 140.012), ratificando la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas provinciales ante la persistente recesión económica.