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Gualeguaychú: Investigan una red de tráfico de fauna tras un tour en el que un empresario pagó US$ 40.000 para cazar un ciervo

La Justicia Federal investiga una red de tráfico de fauna silvestre en Entre Ríos tras la caza de un ciervo de US$40.000. Secuestraron armas y bienes por $1.300 millones.

Por Redacción

Lunes, 22 de junio de 2026 a las 01:23

Lo que comenzó como un tour exclusivo de caza para sectores de enorme poder adquisitivo derivó en una causa penal federal que indaga la existencia de un presunto esquema de tráfico y explotación de fauna silvestre con base operativa en el sur entrerriano.

A partir de dos allanamientos ordenados por el juez federal Hernán Viri y el fiscal Pedro Rebollo, las fuerzas de seguridad desmantelaron un millonario circuito clandestino. Los operativos concluyeron con el secuestro de arsenales de armas, decenas de taxidermias y bienes suntuarios valuados en más de $1.326 millones, dejando al descubierto cómo se vulnera la conservación de la fauna silvestre en el territorio provincial para el esparcimiento de empresarios extranjeros.

Un ciervo de "altísimo valor" y el traslado irregular

El detonante del expediente judicial fue la excursión de un empresario brasileño -con actividad comercial en Paraguay-, quien pagó la exorbitante cifra de 40.000 dólares para cazar un ciervo colorado en el establecimiento “Médano Salvaje”, un coto de caza ubicado en Costa Uruguay Sur, departamento Gualeguaychú, administrado por la firma De Bernardis Hunting.

Según la investigación judicial, el animal no era parte de la fauna autóctona de la zona, sino un ejemplar de "altísimo valor genético y comercial". Los investigadores judiciales sostienen la hipótesis de que el ciervo fue trasladado de manera irregular desde un criadero situado en la localidad de Roque Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, burlando los controles federales de tránsito y sanidad animal hasta llegar al predio del sur entrerriano.

Las redes sociales como prueba del negocio de la caza

El polémico episodio ocurrió originalmente el pasado 16 de marzo, pero los detalles salieron a la luz recientemente debido a la impunidad con la que operaba el lugar. Las imágenes del cazador millonario posando junto al animal muerto fueron difundidas en redes sociales por el propio establecimiento, transformándose de inmediato en una de las principales pruebas materiales del expediente.

La ostentación del tour delictivo llamó la atención de la organización ambientalista Freeland, la cual formalizó una denuncia ante la Brigada de Control Ambiental (BCA) de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación. Con la intervención de la Prefectura Naval Argentina, el 10 de junio se llevó a cabo el primer procedimiento en el predio rural, donde se decomisó la cornamenta del animal de 72 puntas y se localizó de milagro a otro ejemplar idéntico aún con vida.

Arsenales, taxidermia y desprotección ambiental

Dentro de un área cercada de aproximadamente 130 hectáreas, las autoridades hallaron encerrados antílopes y búfalos de la India, ciervos axis, jabalíes y carneros de cuatro cuernos, sumado a 50 trofeos de caza listos para su entrega.

El responsable del establecimiento agropecuario no pudo presentar ante la Justicia la documentación exigida por la legislación, careciendo de la habilitación provincial obligatoria y del libro foliado donde deben registrarse de forma estricta las actividades cinegéticas.

El viernes pasado, un segundo allanamiento en un galpón sobre la avenida Urquiza al Oeste al 2900, en la ciudad de Gualeguaychú, culminó con el secuestro de 29 escopetas, un revólver, más de 15.000 cartuchos y decenas de taxidermias, cueros, astas, cuchillos con mangos de hueso y muebles elaborados con pieles de animales silvestres.

Las imputaciones penales del caso

La principal hipótesis de las autoridades apunta a severas infracciones a la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre. Sin embargo, por las características del armamento encontrado y el origen de los involucrados, el fiscal y el juez federal también analizan eventuales maniobras vinculadas al tráfico de trofeos de caza, la tenencia ilegal de especies exóticas y posibles delitos federales relacionados con la Ley Nacional de Armas. Todo el material debió ser trasladado en camiones hacia la costanera de Gualeguaychú para continuar con las pericias informáticas sobre los teléfonos y computadoras incautadas.