La crisis que atraviesa el grupo Granja Tres Arroyos (GTA) dejó de ser una amenaza latente para convertirse en una realidad asfixiante para miles de familias del sector avícola. En Concepción del Uruguay, epicentro del conflicto en nuestra provincia, la planta «La China» se encuentra prácticamente inactiva bajo una modalidad de protesta de “brazos caídos”, reflejo del agotamiento de los trabajadores tras meses de percibir sus haberes de forma fragmentada en un contexto de feroz pérdida del poder adquisitivo.
El panorama productivo es desolador: de una estructura que supo procesar 700.000 pollos diarios en todo el país, la firma cayó a menos de 200.000 unidades. Este desplome viene acompañado de una asfixia financiera que, según registros oficiales del Banco Central (BCRA), se traduce en una montaña de más de 2.400 cheques rechazados por un monto que, entre la firma principal y su subsidiaria Wade S.A. (ex Cresta Roja), supera los 35.000 millones de pesos.
Trabajadores denuncian «incertidumbre total»
Sergio Vereda, titular del Sindicato de la Carne de Concepción del Uruguay, describió con crudeza el derrotero de los operarios. En un relato que evidencia el fracaso de las concesiones realizadas por los trabajadores para intentar salvar la fuente laboral frente al ajuste, Vereda explicó que la degradación ha sido constante.
“La situación es muy complicada y difícil, la estamos atravesando desde hace varios meses. De casi 500 trabajadores que pertenecíamos a la otra empresa que tomó Granja Tres Arroyos, hoy quedamos 230. Se tomó la decisión de cerrar el frigorífico para optimizar gastos y mejorar, pero pasó todo lo contrario: nos están pagando el sueldo en cuotas”, narró Vereda.
El dirigente gremial detalló que el compromiso de los empleados fue total, aceptando incluso reducir la jornada laboral ante la falta de insumos, pero los resultados fueron nulos: “Aceptamos trabajar un día menos porque la empresa no tenía pollo, también para mejorar la situación, y pasó todo lo contrario. Hoy nos encontramos al día 13 con la segunda quincena de abril pagada solamente en un 20%”, denunció el representante.
Deudas de energía y desfinanciamiento del sistema previsional
La crisis no es solo salarial; afecta estructuralmente los recursos de la provincia y los derechos de seguridad social de los empleados.
En las últimas horas, creció la tensión por la presencia de cuadrillas de ENERSA en las plantas, debido a presuntas deudas acumuladas por el suministro eléctrico.
A su vez, los gremios denuncian la falta de aportes desde hace un año, bajo el amparo de un Procedimiento Preventivo de Crisis que, aunque solicitado, nunca fue formalmente aprobado por las autoridades nacionales.
Mientras la producción local se paraliza por falta de alimento en las granjas, las góndolas registran el ingreso de pollo importado desde Brasil, lo que liquida la competitividad de la firma nacional comandada por Joaquín de Grazia.
Medidas de fuerza y el futuro de 3.000 empleos
Ante la falta de respuestas, el personal de las plantas de Concepción del Uruguay y de El Jagüel (Buenos Aires) endureció las protestas. En Entre Ríos, los trabajadores realizan paros de dos horas por cada media hora de labor, mientras que en las plantas de Wade el bloqueo es total.
“Hay mucha incertidumbre. Sabemos que todas las plantas del país de Granja están en la misma situación, con problemas de pago”, advirtió Vereda, subrayando que el conflicto ya no es local, sino nacional. Actualmente, el Sindicato de la Carne trabaja en conjunto con el de Alimentación (STIA) de cara a una audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Nación, donde buscarán definiciones sobre el futuro de los 3.000 empleos que dependen, directa o indirectamente, de la compañía.
El impacto social de un posible cese definitivo de actividades sería abrumador para la región. La otrora «empresa ejemplo» hoy transita el mismo camino de desguace y conflicto social que sus antecesoras, dejando a miles de trabajadores entrerrianos en vilo mientras el modelo económico actual favorece la importación por sobre la producción nacional.