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La tarifa eléctrica en Entre Ríos se disparó un 606% en dos años y quedó muy por encima del aumento de salarios

Un informe de Cisper revela que la factura de la luz en Entre Ríos aumentó un 606% entre 2024 y 2026, superando varias veces la evolución de los salarios y de la canasta básica.

Por Redacción

Miércoles, 10 de junio de 2026 a las 03:03

Un informe elaborado por el Centro de Investigaciones Sociales y Políticas de Entre Ríos (Cisper) revela que entre febrero de 2024 y abril de 2026 el costo de la energía eléctrica para una familia promedio aumentó un 606%, ubicándose muy por encima de la evolución de los salarios y de la inflación medida a través de la Canasta Básica Total (CBT).

El estudio toma como referencia un hogar de dos o tres integrantes con un consumo mensual de 300 kilovatios hora (kWh), un nivel habitual para una vivienda equipada con heladera, lavarropas, computadora, ventiladores y uso moderado de aire acondicionado. Según el relevamiento técnico, una factura que en febrero de 2024 rondaba los 8.000 pesos pasó a costar cerca de 56.800 pesos en abril de este año, exponiendo la magnitud del impacto en el bolsillo popular.

La brecha entre el costo de la energía eléctrica y los ingresos

La magnitud del incremento tarifario contrasta de manera dramática con la evolución de las remuneraciones en el sector público. Durante el mismo período analizado (febrero 2024 - abril 2026), el salario docente aumentó un 108% y la Canasta Básica Total avanzó un 118%. Ambas cifras quedaron completamente relegadas y muy lejos del crecimiento exponencial del 606% registrado por las tarifas eléctricas. Para los autores del informe, esta diferencia estructural evidencia una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores frente al costo de un servicio esencial e indispensable para la vida cotidiana.

La consecuencia más visible de este esquema de ajuste es el peso cada vez mayor que tiene la boleta de la luz dentro de los ingresos familiares en Entre Ríos. En el caso de los educadores entrerrianos, el gasto en energía pasó de representar el 2,5% del sueldo en febrero de 2024 al 7,5% en abril de 2026. Entre los empleados de la administración pública provincial, la incidencia de la factura eléctrica aumentó del 2,5% al 5,8% del total de sus haberes.

En términos prácticos, una porción creciente del sueldo debe destinarse exclusivamente a pagar el servicio eléctrico, reduciendo de forma drástica la capacidad de las familias para afrontar otros gastos cotidianos elementales como la alimentación, la salud y la vivienda.

Entre Ríos paga la luz más cara que Santa Fe

El informe de Cisper también incorpora una comparación con la vecina provincia de Santa Fe que refuerza el diagnóstico de desigualdad y falta de federalismo en la distribución de los costos energéticos. Tomando el mismo nivel de consumo mensual de 300 kilovatios hora (kWh) y los salarios iniciales docentes de cada jurisdicción, la factura de la luz representa el 7,5% del ingreso en Entre Ríos, mientras que en Santa Fe equivale al 4,3%. La marcada diferencia expone una carga tarifaria significativamente más alta y regresiva para los trabajadores entrerrianos, a pesar de que la provincia es generadora de energía a través de la represa de Salto Grande.

Por otra parte, mientras el trabajo de investigación se encontraba en su etapa de elaboración, el Ente Provincial Regulador de la Energía (EPRE) aprobó una nueva actualización tarifaria que comenzará a regir en julio de 2026. Aunque la medida contempla una leve reducción de la factura para un usuario de 300 kWh respecto de los picos de abril, el organismo regulador también incorporó un aumento del 8,5% en el cargo fijo. Para los autores del documento, esta modificación de la estructura de costos no altera la tendencia recesiva observada durante los últimos dos años ni cambia el escenario general de deterioro relativo de los ingresos frente al costo de la energía.

El documento sostiene además que la política tarifaria presenta una contradicción de fondo. Si bien en términos formales aparece diseñada bajo supuestos criterios progresivos, en la práctica el esquema termina impactando con mayor fuerza sobre los hogares de ingresos medios y sectores vulnerables, cuyos niveles de consumo indispensables quedan encuadrados en los segmentos más costosos de la escala de facturación.