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Por la suba de la harina y los servicios, el pan podría aumentar un 40% en las panaderías de Entre Ríos

El alimento básico de las familias entrerrianas enfrenta una nueva embestida económica. En Paraná, los panaderos locales han encendido las alarmas ante un escenario de ajuste combinado: el precio de la harina se disparó más de un 20% en los últimos meses, mientras que las tarifas de servicios públicos -tras la quita de subsidios nacionales- registran subas que tornan inviable la estructura de costos.

 

Por Redacción

Miércoles, 13 de mayo de 2026 a las 13:18

El alimento básico de las familias entrerrianas enfrenta una nueva embestida económica. En Paraná, los panaderos locales han encendido las alarmas ante un escenario de ajuste combinado: el precio de la harina se disparó más de un 20% en los últimos meses, mientras que las tarifas de servicios públicos -tras la quita de subsidios nacionales- registran subas que tornan inviable la estructura de costos.

Este combo de inflación de insumos y tarifazos impacta directamente en el mostrador, donde el consumo se encuentra estancado y los hábitos de compra reflejan el profundo deterioro de la justicia social y el ingreso de los hogares.

Insumos por las nubes: harina, grasas y margarinas

El incremento en el valor internacional del trigo y la desregulación interna han impactado de lleno en la materia prima esencial. Silvio Jacob, propietario de la Panadería La Perla, detalló la magnitud del golpe: “El precio de la harina registró una suba cercana al 25% en los últimos dos meses”. Según el comerciante, este movimiento representa un “incremento de entre un 30 y un 40% en los costos vinculados al pan”.

Pero la harina no es el único factor de presión. El sector también debe absorber subas en otros elementos indispensables para la panificación:

  • Margarinas y grasas: Registraron aumentos de hasta el 31% en el mismo período.

  • Servicios públicos: Desde el recambio de la administración nacional, las tarifas de luz y gas sufrieron un salto cercano al 400%.

  • Logística y distribución: Los constantes aumentos en los combustibles encarecen el traslado de la mercadería.

Ventas "planchadas" y cambios en el consumo

La recesión se hace sentir en el barrio. El panorama de las panaderías de la capital provincial describe una realidad de consumo interno debilitado. A pesar de que el frío suele incentivar la compra de panificados, Jacob sostuvo que las ventas continúan “planchadas”.

La crisis ha modificado drásticamente el comportamiento de los paranaenses frente al mostrador. “Llevan lo justo para el día”, señaló el panadero, quien relató que muchos clientes preguntan angustiados “cuántas medialunitas alcanzo a comprar con $1.000”. La histórica imagen de la familia comprando el kilo de pan está desapareciendo: “Te llevan cuatro o cinco pancitos, ya no se compra el kilo como antes”, describió con crudeza.

En locales como La Perla, el kilo de pan se comercializa a 1.600 pesos, un valor que intenta sostenerse para no expulsar a los clientes, aunque el margen de rentabilidad sea cada vez más estrecho. “Tratamos de que el traslado de precios sea lo menos posible”, afirmó Jacob, reconociendo el esfuerzo por no volcar todo el peso del ajuste nacional sobre el vecino.

La asfixia de las tarifas y la respuesta colectiva

El mayor condicionante hoy no es solo la materia prima, sino el costo de mantener los hornos encendidos. El aumento del 400% en las facturas de energía es, para muchos establecimientos, un golpe de gracia. “Eso es difícil trasladarlo a los precios”, manifestó el comerciante, evidenciando la encrucijada que atraviesa el rubro.

Ante la falta de políticas de protección al comercio local y a la industria regional, los panaderos buscan refugiarse en la organización. En ese sentido, se mantienen las convocatorias a las reuniones del Centro de Panaderos y de la Federación (miércoles a las 20:00) para buscar soluciones colectivas frente a una crisis que, lejos de amainar, sigue erosionando la mesa de los entrerrianos.