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Sin piso: Las ventas en supermercados de Entre Ríos se desplomaron 6,7% en el primer trimestre y es una de las provincias más golpeadas

El consumo masivo profundizó su desplome en marzo según datos del Indec. Las ventas en supermercados en Entre Ríos cayeron un 6,7% en el primer trimestre, posicionando a la provincia entre las más golpeadas por la pérdida del poder adquisitivo.

Por Redacción

Sabado, 23 de mayo de 2026 a las 03:09

El consumo masivo continuó sin dar muestras de recuperación durante el mes de marzo, registrando marcadas contracciones en las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras (shoppings) en todo el territorio nacional. De esta manera, el primer trimestre del año concluyó con balances marcadamente negativos para el sector comercial, de acuerdo con los últimos informes estadísticos elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En el mapa de la retracción del consumo, la provincia de Entre Ríos exhibe indicadores alarmantes que reflejan el severo impacto del ajuste en las economías regionales. Mientras que a nivel nacional el canal de las grandes cadenas comerciales finalizó el primer periodo del año acumulando una contracción en sus operaciones, con una del 3,1%, en nuestra provincia las ventas en supermercados se desplomaron un 6,7% en el primer trimestre del año, posicionando a la jurisdicción entre los distritos que sufrieron las mayores caídas del país en la comparación interanual.

El mapa de la crisis del consumo 

La devaluación de los ingresos familiares no afectó de igual manera a todas las provincias, desnudando una profunda brecha federal en la capacidad de subsistencia. Entre Ríos se ubicó en el pelotón de las provincias más afectadas por la crisis de consumo, una lista encabezada por Corrientes con un retroceso del 10,7% y Tucumán con el 10,5%. Detrás se posicionaron Catamarca y Misiones con bajas del 8,5%, seguidas por Jujuy con el 7,9% y, en un escalón inmediato, el territorio entrerriano con su ya mencionado 6,7%.

En la vereda opuesta, la realidad comercial mostró signos positivos en apenas dos distritos de toda la geografía nacional. Únicamente en las provincias de San Luis y Neuquén las estadísticas de facturación real registraron subas, reportando incrementos del 0,6% y del 2,3% respectivamente.

A nivel general, si bien la medición desestacionalizada intermensual en los grandes supermercados arrojó una variación del 0% frente a febrero, la comparación interanual nacional encendió las alarmas al exhibir una disminución del 5,1%. Con este desempeño, las grandes cadenas comerciales terminaron el primer trimestre del año con una disminución de 3,1%.

Los indicadores oficiales del Indec guardan una estricta correlación con los relevamientos privados de la canasta de consumo masivo elaborados por la consultora Scentia, los cuales habían dictaminado previamente un retroceso interanual del 5,1% en marzo, encadenando el tercer mes consecutivo de retracción sectorial. En el desagregado específico de las góndolas de las grandes cadenas, el monitoreo de Scentia daba una caída de 7%.

La profundización de la tendencia recesiva no causó sorpresas entre los operadores del mercado, quienes ya venían proyectando un horizonte complejo ante la licuación de los ingresos de la población. En las Encuestas de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera y del sector de Supermercados y Autoservicios Mayoristas, los empresarios ya preveían malos resultados en marzo. Conviene recordar que las grandes superficies comerciales ya venían arrastrando variaciones nulas (0%) en el cotejo intermensual de enero y febrero, mientras que sus variaciones interanuales habían reflejado mermas del 1,2% y 3,1% respectivamente, evidenciando una pendiente constante.

El desplome en los comercios de cercanía y centros de compras

La retracción de la demanda se manifestó de manera aún más acentuada en los eslabones de proximidad, golpeando la actividad de los comercios barriales. En el canal de los autoservicios las ventas tuvieron en marzo una caída de 1,4%, respecto de febrero, y de 7,2%, en la comparación con igual mes de 2025. El acumulado para el primer trimestre registra una disminución de 2,6%.

Por el lado de los shoppings, si bien se produjo un crecimiento intermensual de 1,5% en marzo, en la comparación con igual mes del año pasado se registró una disminución de 13,3% en sus ventas, con lo que cerró el primer trimestre con una baja de 5,7%.

Parálisis en bienes durables y electrodomésticos

El freno en el gasto de las familias afectó de igual modo a los bienes de consumo durable, donde las restricciones presupuestarias obligaron a reconfigurar las prioridades básicas. El Indec indicó en la Encuesta de comercios de electrodomésticos y artículos para el hogar la magnitud de la crisis en este segmento:

“Las ventas totales a precios corrientes del primer trimestre de 2026 totalizaron 1.171.237,9 millones de pesos y mostraron una variación negativa de 12,4% respecto al mismo trimestre del año anterior”.

El trasfondo macroeconómico: inflación y pérdida de ingresos

Las causas de esta persistente parálisis comercial se asientan sobre el deterioro de las variables macroeconómicas básicas que sustentan la demanda interna. El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, analizó el contexto de la crisis comercial:

“La mala performance en el consumo durante marzo va en línea con la caída en los ingresos y la aceleración en la inflación durante el mes. Y refuerza la dualidad que se observa respecto al crecimiento de la producción, en particular por el rebote que marcó el Indec de forma transversal en casi todos los sectores”.

En cuanto a las proyecciones para el corto plazo y las expectativas de una eventual reactivación, el analista advirtió que los datos preliminares de abril en consumo durable no son auspiciosos, ejemplificado en la caída en los patentamientos, aunque matizó que el aumento en ciertas líneas de crédito puede estar indicando cierta mejora. Sin embargo, fijó un condicionante estructural para revertir la tendencia recesiva:

“De todas formas, hasta que no exista una sostenida recuperación en el poder adquisitivo de las familias, no podemos proyectar un cambio en la tendencia”, concluyó el economista.

De este modo, los datos oficiales exponen el impacto directo del esquema de ordenamiento económico sobre el entramado comercial de las provincias, en un escenario donde el achicamiento de la capacidad de compra se traduce de forma inmediata en góndolas vacías y una persistente contracción de la actividad comercial minorista.