El desmantelamiento de los servicios públicos esenciales por parte del Gobierno Nacional golpea con crudeza el arraigo y la movilidad en el interior de nuestra provincia. Vecinos autoconvocados de La Picada y zonas aledañas iniciaron una ofensiva legal y social que incluye la recolección de más de 5.000 firmas digitales para exigir la restitución inmediata del servicio ferroviario que une de lunes a sábado Paraná con Colonia Avellaneda, Sauce Montrull y La Picada.
Ante la falta de respuestas de las autoridades, el conflicto amenaza con trasladarse a las rutas entrerrianas. Entre las medidas de fuerza en estudio, los habitantes analizan realizar un corte en la Ruta Nacional 12, a la altura del ingreso a la escuela Almafuerte o en la zona de la garita que se encuentra en las inmediaciones, implementando desvíos de tránsito para visibilizar el reclamo sin paralizar totalmente la circulación. Por otra parte, los vecinos llevaron la preocupación al ámbito legislativo, manteniendo reuniones con la diputada provincial Andrea Zoff y los legisladores nacionales Blanca Osuna y Adán Bahl, con el objetivo de gestionar que la Provincia exija formalmente a la Nación el retorno del servicio.
El costo del pasaje y el drama del aislamiento terrestre
La urgencia del reclamo radica en el grave impacto económico que sufren los usuarios desde la suspensión del tren, una política que vulnera el derecho humano al transporte y a la libre circulación. Actualmente, el costo de un viaje de ida y vuelta en colectivo desde La Picada a Paraná cuesta 4.000 pesos, una cifra prohibitiva para trabajadores y pacientes médicos que deben trasladarse diariamente.
Ante la imposibilidad de costear estos montos en un contexto de licuación de los ingresos, muchos vecinos se ven obligados a viajar "a dedo" o, directamente, reducen al mínimo sus viajes hasta la capital entrerriana postergando o relegando trámites, compras y actividades esenciales.
Si bien se implementó una extensión de la Línea 22 de colectivos, los afectados denuncian que esta solución es insuficiente y sectaria. En diálogo con UNO Susana Rinaldi, una de las vecinas damnificadas, explicó que "el transporte automotor no cuenta con la capacidad de carga del tren, dejando habitualmente a personas afuera, y no se condice con los horarios organizativos de las instituciones educativas de la zona".
Un ramal técnicamente listo pero "entrampado" por el abandono porteño
La paralización del tren de pasajeros no responde a criterios técnicos ni de infraestructura, sino a decisiones políticas de asfixia presupuestaria sobre los sistemas de transporte público. A pesar de la parálisis, el ramal se encuentra en condiciones operativas. Según indicó la entrevistada, recientemente se realizó una prueba piloto con un horario diferenciado que llegó hasta La Picada y regresó en "perfectas condiciones". Sin embargo, el servicio permanece frenado ya hace más de un mes a la espera de una resolución por parte del Gobierno Nacional.
Desde las comunidades afectadas advierten un "entrampamiento político", donde tanto el gobierno nacional como el provincial evitan dar una respuesta definitiva. Los vecinos critican que, mientras el secretario de Transporte provincial afirma que el tren funcionaría si dependiera de su gestión, no se han realizado pedidos formales de traspaso legal del ramal a la jurisdicción entrerriana.
La quita del servicio no solo incomunica a los habitantes para sus obligaciones diarias, sino que destruye las economías regionales y los proyectos de desarrollo local de manera irreversible. El conflicto escaló hasta la microrregión turística del noreste entrerriano, que agrupa a delegados desde Colonia Avellaneda hasta San Gustavo en el departamento La Paz.
Este sector productivo y social se reunirá en las próximas horas para elaborar un reclamo formal que será presentado ante el Director de Turismo de la provincia, advirtiendo que el tren era un motor vital para las actividades de senderismo y visitas al Parque San Martín. Al ser el único ramal de pasajeros activo en Entre Ríos que permite el transporte de bicicletas y elementos recreativos, su pérdida representa un retroceso definitivo para el desarrollo turístico y la valorización del medioambiente en toda la zona.