Un consorcio de empresas desarrolla un corredor multimodal que conectará el puerto entrerriano con localidades de Buenos Aires y Río Negro, con el objetivo de reducir los altos costos logísticos de este insumo clave para los hidrocarburos.
Un grupo de empresas privadas está avanzando en la implementación de un corredor logístico integral diseñado para unir el puerto de Ibicuy, en Entre Ríos, con diversas localidades de Buenos Aires y Río Negro. El propósito principal es optimizar el transporte de arena de fractura, un insumo esencial destinado a Vaca Muerta y otros yacimientos no convencionales.
El proyecto busca abordar uno de los mayores desafíos para la industria energética argentina: el elevado costo logístico de la arena. Actualmente, se estima que más del 70% del valor final de este insumo corresponde al transporte, lo que impacta directamente en la competitividad del sector.
La iniciativa propone un sistema multimodal que combinará el transporte marítimo, fluvial y terrestre para abaratar costos y reducir el impacto ambiental.
Un desafío logístico
“El desafío no es la arena, que la tenemos y de excelente calidad, sino la logística”, explicó Eduardo Ramírez, CEO del Grupo Fátima, empresa que lidera la iniciativa. “Queremos que el transporte deje de ser un obstáculo y se convierta en una ventaja competitiva para el desarrollo energético argentino”, señaló.
Según Ramírez, el nuevo esquema no solo apunta a mejorar la eficiencia operativa, sino también a impulsar un modelo logístico más sustentable, en línea con los estándares ambientales internacionales.
Inversión privada y alianzas
A diferencia de otras experiencias, este emprendimiento es de carácter completamente privado. Las empresas que conforman el consorcio ya han comenzado a realizar inversiones en infraestructura y estudios técnicos de viabilidad.
Paralelamente, mantienen negociaciones con entes portuarios y autoridades locales para consolidar las alianzas estratégicas necesarias. El plan incluye la construcción y adecuación de terminales de acopio y transferencia, así como la incorporación de tecnología de trazabilidad para seguir la ruta del insumo desde su extracción hasta su destino final.
“La energía del futuro no solo depende de la producción, sino de cómo la conectamos con el territorio. Por eso apostamos a una logística trazable y eficiente”, concluyó Ramírez.