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Estados Unidos invadió Venezuela, bombardeó Caracas y secuestró a Nicolás Maduro

En un hecho sin precedentes que pone en jaque la paz en América Latina, la capital de Venezuela fue escenario esta madrugada de una ofensiva militar por parte de las fuerzas de Estados Unidos. El ataque, que incluyó bombardeos y vuelos rasantes sobre Caracas, fue confirmado por el propio presidente norteamericano, Donald Trump, quien a […]

Por Redacción

Sabado, 03 de enero de 2026 a las 12:49

En un hecho sin precedentes que pone en jaque la paz en América Latina, la capital de Venezuela fue escenario esta madrugada de una ofensiva militar por parte de las fuerzas de Estados Unidos. El ataque, que incluyó bombardeos y vuelos rasantes sobre Caracas, fue confirmado por el propio presidente norteamericano, Donald Trump, quien a través de sus redes sociales afirmó que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaron fuera del país. La acción sienta un antecedente peligroso para la soberanía y la autodeterminación de los países de la región.

Desde el Palacio de Miraflores, la vicepresidenta Delcy Rodríguez reconoció la gravedad de la situación, calificando el evento como un «ataque aéreo brutal» y denunciando que, al momento, se desconoce el paradero oficial del mandatario constitucional.

Estado de Conmoción en Venezuela

Ante la agresión, el Gobierno Bolivariano emitió un comunicado urgente declarando el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional. La medida faculta al Estado a implementar planes de defensa inmediata y, en un giro dramático, las autoridades han convocado al pueblo y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a «pasar de inmediato a la lucha armada» para repeler lo que califican como una «invasión imperialista».

«Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas… tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe», reza el comunicado oficial.

Mientras amanece en la capital venezolana, miles de personas han comenzado a concentrarse frente al Palacio de Miraflores y en puntos estratégicos de los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Los manifestantes exigen pruebas de vida de Maduro y repudian la intervención extranjera, bajo la consigna histórica de defensa de la soberanía petrolera y mineral del país.

Repercusiones en la comunidad internacional

El presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva calificó de “inaceptable” el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. En un mensaje posteado en la plataforma X, el jefe de Estado brasileño sostuvo que el ataque “sobrepasa la línea de lo inaceptable. Estos actos representan una afrenta gravísima a la soberanía de Venezuela y sienta otra precedente extremadamente peligroso para la comunidad internacional».

Lula señaló: “atacar países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso para un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”. Subrayó que la “condena al uso de la fuerza es consistente con la posición que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones».

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, hizo este sábado un llamado a la “desescalada” del conflicto en Venezuela luego del ataque militar llevado a cabo por Estados Unidos contra ese país.

A través de un mensaje difundido en la red social X, el mandatario reclamó respeto por el derecho internacional y por los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.

Sánchez afirmó que el Gobierno español mantiene “un seguimiento exhaustivo de los acontecimientos en Venezuela” y aseguró que tanto la embajada como los consulados de España en el país sudamericano continúan operativos. Además, indicó que el Ministerio de Asuntos Exteriores se encuentra atento a la situación de la comunidad española residente en territorio venezolano.

El impacto en la región

La ruptura del orden institucional y el uso de la fuerza en un país de la región activa automáticamente los protocolos de la CELAC y otros organismos regionales. La acción pone en jaque el principio de no intervención y la resolución pacífica de los conflictos y abre un interrogante sobre la seguridad de la soberanía regional en el futuro. También vuelve a poner sobre la agenda la conducta de las potencias mundiales frente al control de los recursos naturales de latinoamerica.