El ámbito institucional y social de Entre Ríos se vió sacudido ayer por la noticia del fallecimiento de Ercilio “Pochi” Aimone. Quien fuera el presidente de la Federación de Jubilados y Pensionados de Entre Ríos (FJPPER) dejó de existir físicamente tras una trayectoria marcada por la entrega absoluta a la defensa de los derechos de los adultos mayores. Su partida genera un vacío inmenso en la dirigencia entrerriana, especialmente en un momento donde su figura se había consolidado como un puente de unidad entre activos y pasivos.
Desde la Federación, el mensaje de despedida fue cargado de emoción, destacando su compromiso, responsabilidad y entrega durante los últimos dos años de conducción provincial y su labor previa en el Centro de Jubilados de su querido Viale. Sus restos serán velados en la ciudad de Viale hasta la mañana del lunes, permitiendo que la comunidad y los representantes de los 17 departamentos de la provincia le den el último adiós a un hombre que «dejó una huella imborrable sobre la cual transitar».
Un cierre de vida marcado por la lucha previsional
El destino quiso que la última gran aparición pública de Aimone fuera apenas tres días antes de su muerte, en la multitudinaria marcha del jueves 23 de abril en Paraná. En aquella jornada histórica, «Pochi» caminó junto a los gremios docentes y estatales hacia la Casa de Gobierno, alzando la voz contra la reforma de la Ley 8.732. Su presencia fue el símbolo de la resistencia de los jubilados ante el ajuste, advirtiendo que no permitirían el «empobrecimiento» de quienes dedicaron su vida al servicio público.
Durante el acto central, Aimone había valorado la cohesión lograda por la Intersindical, destacando que el sistema previsional debe ser solidario y sustentable, pero nunca a costa de los derechos adquiridos. Su fallecimiento se produce en una semana donde la provincia aún procesa el impacto de esa movilización y el primer aniversario de la partida de Francisco, con quien Aimone compartía la visión de una «Justicia Social» que no descarte a los ancianos.
El legado de un dirigente de territorio
Más allá de los despachos oficiales en Paraná, el corazón de Ercilio Aimone siempre estuvo en Viale. Allí forjó su impronta de trabajo y solidaridad, una cercanía que fue resaltada por diversas figuras del ámbito político como Claudia Vallori, quien lo definió como una «persona comprometida y luchadora». Su gestión al frente de la Federación no se limitó a lo administrativo, sino que buscó despertar la conciencia de los legisladores sobre la fragilidad del sector pasivo frente a la inflación y el aumento de costos básicos como los alquileres, que en la provincia ya superan el 77% de incremento anual.
La pérdida de Aimone representa un desafío para la FJPPER, que ahora deberá continuar la negociación por la reforma previsional sin su principal referente. Sin embargo, como señalaron sus compañeros de comisión directiva, su legado servirá de guía para los debates que se avecinan en la Legislatura. El sector pasivo despide a un defensor incansable, un hombre que, hasta su último suspiro, estuvo en la calle defendiendo la dignidad de sus representados.