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Falleció Luis “Tito” Martínez, el alma de pizzería Garrote

La ciudad de Paraná amaneció este domingo con una noticia que toca el corazón de su identidad culinaria: a los 68 años, falleció Luis “Tito” Martínez. El histórico propietario de la pizzería Garrote dejó de existir este sábado tras batallar contra una enfermedad desde el año pasado, dejando un vacío inmenso en el sector comercial […]

Por Redacción

Domingo, 22 de marzo de 2026 a las 15:34


La ciudad de Paraná amaneció este domingo con una noticia que toca el corazón de su identidad culinaria: a los 68 años, falleció Luis “Tito” Martínez. El histórico propietario de la pizzería Garrote dejó de existir este sábado tras batallar contra una enfermedad desde el año pasado, dejando un vacío inmenso en el sector comercial y en la memoria afectiva de miles de paranaenses.

«Tito» no fue solo un comerciante; fue un verdadero referente gastronómico que transformó la costumbre local. Se lo reconoce como el pionero en popularizar la pizza a la piedra en la capital entrerriana, logrando que su local se convirtiera en un punto de encuentro obligado para generaciones de familias y amigos que buscaban calidad, tradición y, sobre todo, un trato cercano.

Un legado de sabor y calidez humana

Pizzería Garrote trascendió el concepto de despacho de comidas para transformarse en un emblema cultural. Bajo la dirección de Martínez, el local se distinguió por una mística propia, donde la pasión por el oficio se traducía en cada porción. Los vecinos coinciden en destacar su amabilidad y cercanía, recordándolo como alguien que siempre recibía a sus clientes con una sonrisa, haciendo que cada visita se sintiera como estar en casa.

Último adiós en la ciudad

La conmoción por su partida se manifestó rápidamente en redes sociales, donde clientes de décadas expresaron su dolor y gratitud. La comunidad tiene la oportunidad de despedir al querido gastronómico en las salas de la empresa Lamperti, ubicadas en calle Echagüe 727, donde se realiza su velatorio.

Aunque físicamente Luis «Tito» Martínez ya no esté frente al mostrador, su legado continuará vivo en la esquina de su histórica pizzería y en el paladar de una ciudad que aprendió a amar la pizza gracias a sus manos. Su nombre queda grabado como el de aquel hombre que transformó un oficio en una experiencia de encuentro y felicidad para su comunidad.