La Justicia de Uruguay formalizó la investigación contra dos ciudadanos oriundos de Entre Ríos tras un grave siniestro vial ocurrido en la Ruta 3, en el departamento de Río Negro del vecino país. El hecho, que tuvo lugar el pasado 5 de diciembre, cobró relevancia internacional no solo por la gravedad de las heridas de las víctimas, una de las cuales sufrió la amputación de una pierna, sino por la posterior fuga de los responsables hacia territorio argentino.
El siniestro y la huida hacia Entre Ríos
El episodio se desencadenó cuando un hombre de 58 años y una médica argentina, ambos radicados en la provincia, atropellaron a Verónica de los Santos y a su hija de ocho años. Tras el impacto, los ocupantes del vehículo optaron por escapar sin prestar asistencia, iniciando un recorrido por la Ruta 3 y la Ruta 20.
Los acusados lograron cruzar la frontera a través del Puente Internacional Libertador General San Martín, que conecta Fray Bentos con Gualeguaychú, para luego refugiarse en Concepción del Uruguay. La omisión de asistencia —delito por el cual se los imputa— constituye una de las faltas más graves a la ética civil y a los derechos humanos básicos de auxilio al prójimo.
Detención en la frontera y medidas judiciales
La impunidad de los implicados terminó el pasado lunes 19 de enero. Tras ser identificados por la Policía de Río Negro, pesaba sobre ellos una requisitoria en los pasos fronterizos. Fueron detenidos por personal de Migraciones cuando intentaban reingresar a Uruguay por el Puente General Artigas.
La jueza Katty Leite, a cargo del Juzgado Letrado de Primera Instancia de Young, dispuso las siguientes medidas cautelares por un plazo de 90 días:
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Fijación de domicilio en territorio uruguayo.
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Prohibición de salida del país y cierre de fronteras.
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Retención de pasaportes.
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Prohibición absoluta de conducir vehículos motorizados para el conductor implicado.
«Me dejaron tirada»: el crudo relato de la víctima
Las consecuencias del siniestro fueron devastadoras para la familia afectada. Verónica de los Santos sufrió la amputación de una pierna producto del fuerte impacto. Su hija, afortunadamente, logró recuperarse de heridas en su pie y un desplazamiento de rodilla.
En declaraciones a la prensa uruguaya, Verónica expresó el dolor y la indignación que genera el abandono de persona:
“Me dejaron tirada, llorando y gritando. Se fugaron. Fue horrible. Que se haga justicia es lo mínimo. Un accidente lo tiene cualquiera, pero no les costaba nada parar y auxiliar”.
Este caso vuelve a poner bajo la lupa la responsabilidad vial y la necesidad de una justicia que actúe con celeridad frente a actos de deshumanización en las rutas de la región.