El Tribunal de Sentencia Especializado en Delitos Económicos de Paraguay condenó al exsenador nacional por Entre Ríos, Edgardo Kueider, a la pena de dos años de prisión en suspenso tras hallarlo culpable del delito de tentativa de contrabando de divisas. Por su parte, su exsecretaria y actual pareja, Iara Guinsel, recibió una condena de un año y diez meses bajo la misma modalidad. Al tratarse de penas de ejecución condicional, ninguno de los dos irá a la cárcel. Ambos intentaron ingresar 200 mil dólares en efectivo al pañis vecino pocos días después de que su voto positivo haya sido clave para la aprobación de la Ley Bases impulsada por Javier Milei.
Un control aduanero "aleatorio" que destapó los fajos de dólares
Los fundamentos de la resolución unánime dictada por los jueces paraguayos Elsa García, Adriana Planás y Matías Garcete Piris desmoronaron los intentos de justificación de la defensa del exparlamentario entrerriano. La reconstrucción de los hechos se sustentó en las actas de secuestro, registros fílmicos de las cámaras de seguridad y las testimoniales de los agentes aduaneros que intervinieron en la cabecera paraguaya del Puente de la Amistad, paso fronterizo que une Foz do Iguaçú con Ciudad del Este.
De acuerdo con lo establecido por el tribunal, el procedimiento se desarrolló bajo los siguientes parámetros: El control aduanero sobre la camioneta Chevrolet Trailblazer en la que se trasladaba la pareja —vehículo registrado a nombre de un presunto testaferro en Argentina— fue catalogado como "aleatorio".
Al ser consultados por los fiscalizadores si transportaban divisas extranjeras, los acusados mantuvieron un estricto silencio y evitaron responder.
Tras revisar el habitáculo, los agentes detectaron en el asiento trasero una mochila que contenía 211 mil dólares estadounidenses, 646 mil pesos argentinos y 3,9 millones de guaraníes.
Al preguntarles si los fondos habían sido declarados conforme a la normativa vigente, la pareja volvió a llamarse al silencio.
Al momento de dar lectura al fallo, la presidenta del tribunal, Elsa García, fundamentó la culpabilidad de los imputados:
“De estas pruebas valoradas, se desprende que Kueider y Guinsel ingresaron al país dinero en efectivo que supera los 10 mil dólares americanos sin la declaración”.
Asimismo, la magistrada recordó que los condenados ya habían ingresado a Paraguay en otras cinco oportunidades previas, por lo cual conocían perfectamente el mecanismo reglamentario obligatorio para el transporte de divisas.
El dinero físico como "mercadería" sujeta al control de las fronteras
La estrategia de los abogados defensores consistió en postular que el dinero físico no constituye una "mercadería" en sentido restringido, por lo que pretendían que la conducta no fuera encuadrada bajo la figura penal de contrabando. Sin embargo, el Tribunal de Sentencia paraguayo convalidó la interpretación del fiscal del caso, Ysrael Villalba, quien asimiló el ingreso ilegal de divisas al régimen aduanero de bienes corporales.
En su resolución, el cuerpo judicial paraguayo determinó con claridad la naturaleza jurídica del dinero transportado:
“Cuando una persona física transporta dinero físico extranjero a través de una frontera, no ingresa un valor abstracto ni una simple operación financiera. Introduce físicamente billetes, es decir bienes corporales muebles, perfectamente individualizable, susceptibles de transporte, ocultamiento, aprehensión, verificación e incautación”.
Esta definición técnica desactivó los argumentos de la defensa y ratificó la figura de tentativa de contrabando, debido a que la pareja fue interceptada por los controles fronterizos momentos antes de consolidar el ingreso formal de los fondos al territorio de la República del Paraguay.
Descargos, denuncias de conspiración y el frente judicial en Argentina
Antes de conocerse el veredicto, y tras haber optado por el silencio durante el desarrollo de las audiencias debate por recomendación de sus asesores letrados, el exlegislador nacional hizo uso de su derecho a brindar las últimas palabras. En su alocución, Kueider insistió en la existencia de una supuesta confabulación en su contra que involucraría a factores políticos, judiciales y mediáticos de la Argentina, y calificó el accionar aduanero en el puente internacional como "un error".
Frente a los jueces, Kueider esgrimió su postura defensiva:
“También agradezco al personal aduanero, más allá de que hayan hecho un procedimiento que no corresponde. Sin embargo han tenido un trato respetuoso”.
Posteriormente, buscó desvincular a su pareja de las responsabilidades directas al sostener ante el estrado:
“Con respecto a Iara, quiero decirles que (ella) termina siendo un daño colateral de una feroz persecución política que se inició en la Argentina, exclusivamente contra mi persona”.
El exsenador entrerriano, quien pasó dieciocho meses bajo el régimen de prisión domiciliaria en Paraguay durante el proceso de instrucción, criticó duramente el criterio del Ministerio Público paraguayo por encuadrar el hecho en la figura de contrabando. En sus declaraciones finales, se refirió también a su situación particular y las consecuencias de la causa penal:
“En mi caso particular se refirió (el fiscal) a mi investidura. Gracias a la acusación que se hizo, el pedido de prisión preventiva y demás, ha sido motivo de una feroz persecusión en la Argentina que culminó con mi expulsión del Senado de la Nación”.
En el tramo final de su discurso ante el tribunal, al justificar por qué no pidió disculpas públicas a la sociedad paraguaya, Kueider argumentó que se trataba de una garantía constitucional:
“Es un derecho universal y constitucional abstenerse. La verdad es que me desvivía de las ganas de declarar al escuchar a los testigos. No por lo que dijeron sino por lo que no expusieron. Tenía muchas cosas que decir sobre lo sucedido esa noche y muchas inconsistencias que se dijeron acá”.
Finalmente, el exparlamentario concluyó de forma categórica:
“Pedir disculpas por un delito que uno no cometió no corresponde. Sí voy a decir que respeto muchísimo al pueblo y a las instituciones paraguayas”.
A pesar de que esta instancia penal en Paraguay concluyó con la condena en suspenso, la situación procesal de Kueider se presenta sumamente compleja en ambos lados de la frontera. En territorio paraguayo, el exsenador se encuentra procesado en un expediente paralelo por presunto lavado de activos a raíz de la adquisición de seis departamentos y cocheras de lujo en un edificio residencial de Asunción.
Mientras tanto, en la República Argentina, la justicia federal y ordinaria avanza sobre su patrimonio en dos causas independientes por enriquecimiento ilícito, una radicada en el Juzgado de Garantías Nº 2 de Concordia y otra bajo la órbita de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado en San Isidro. Debido a que la Cámara Federal bonaerense rechazó un pedido de eximición de prisión formulado por sus abogados, el exlegislador entrerriano se enfrenta a una orden de detención inmediata en caso de reingresar al país.