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La fábrica que produce las Oreo suspendió a 2.300 trabajadores hasta enero por la caída del consumo

La fabricante de marcas como Oreo y Milka paralizó temporalmente su producción en la planta de General Pacheco. El parate, que afecta a una de las mayores fábricas de alimentos del país, refleja la profunda contracción de la demanda de la clase media. La crisis económica y el ajuste golpearon a una de las multinacionales […]

Por Redacción

Viernes, 05 de diciembre de 2025 a las 14:02

La fabricante de marcas como Oreo y Milka paralizó temporalmente su producción en la planta de General Pacheco. El parate, que afecta a una de las mayores fábricas de alimentos del país, refleja la profunda contracción de la demanda de la clase media.

La crisis económica y el ajuste golpearon a una de las multinacionales más grandes del sector alimentario. La planta de Mondelez-Pacheco (fabricante de marcas como Oreo y Milka) suspendió temporalmente su producción, enviando a más de 2.300 empleados a licencia por tiempo indeterminado, con reanudación programada para el 4 de enero.

La medida, si bien fue presentada por la empresa como una «planificación operativa» y «mantenimiento planificado», fue interpretada por fuentes sindicales y del sector como una reacción directa al sobrestock acumulado y a la caída sostenida del consumo masivo en Argentina.

Una crisis que no se veía desde 2001

El delegado Jorge Penayo explicó en un programa radial bonaerense que la producción venía en franco descenso, y los trabajadores recordaron un antecedente dramático: «la última licencia general por causas externas se había dado en 2001».

La magnitud del parate evidencia que el ajuste en el mercado interno está impactando con particular dureza en la clase media, principal consumidora de los productos de la planta. El congelamiento de salarios y la retracción del poder adquisitivo han generado un menor movimiento de alimentos procesados en supermercados y mayoristas.

Incertidumbre laboral 

A pesar de que la empresa no anunció «despidos ni recortes salariales», la incertidumbre sobre la duración real de la medida es alta. La suspensión se realiza bajo un acuerdo con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y la Comisión Interna, lo que traslada el costo del sobrestock a los trabajadores, quienes ven afectada su rutina laboral y sus ingresos.

El hecho se suma a una cadena de cierres y suspensiones que afectan a la industria alimentaria y automotriz en todo el país. La paralización de una de las plantas más emblemáticas de la industria nacional es el más reciente y crudo termómetro de la crisis de demanda que el gobierno de Javier Milei sigue sin poder revertir.