El proyecto, que se presenta hoy, incluye una reducción de hasta 3% en las contribuciones patronales al SIPA para financiar el nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Se estima una pérdida para la Seguridad Social de hasta USD 4.700 millones anuales, recordando el precedente de Domingo Cavallo.
El proyecto de reforma laboral del gobierno de Javier Milei, que será presentado este martes, trae consigo un impacto estructural que afecta directamente a los jubilados y pensionados de Entre Ríos y todo el país: el desfinanciamiento masivo del sistema de Seguridad Social.
El mecanismo central es la reducción de contribuciones patronales, que se aplicará tanto para crear el nuevo sistema indemnizatorio (FAL) como de forma generalizada sobre el stock laboral existente.
El costo del FAL: hasta USD 4.700 millones menos para jubilaciones
Uno de los puntos clave del proyecto es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que reemplazará el sistema indemnizatorio tradicional con un aporte del 3% de la masa salarial a cargo de las empresas. El documento oficial revela que este aporte será cubierto mediante un descuento directo a la contribución previsional al SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino).
La reforma estipula: «Los empleadores incluidos en el presente régimen, y mientras persista el efecto de este, tendrán una reducción de tres puntos porcentuales en la contribución patronal con destino al SIPA».
Este «beneficio» fiscal para las empresas implica una transferencia directa de recursos del Estado y del trabajador al nuevo sistema de cese. Las proyecciones económicas alertan sobre un impacto catastrófico en la recaudación:
La pérdida de ingresos para el sistema previsional por el recorte del 3% podría rondar los USD 2.600 millones anuales. Si se toman en cuenta los datos de remuneración del INDEC, la cifra ascendería hasta los USD 4.700 millones al año.
El ajuste sobre el PAMI y la Salud
Al desfinanciamiento del SIPA se suma la rebaja permanente de contribuciones que impacta en otros subsistemas clave de la Seguridad Social:
El proyecto fija una reducción del 1% en la contribución de los empleadores al sistema de obras sociales (pasando del 6% al 5%). Esto implicaría una merma de recaudación de alrededor de USD 1.000 millones anuales.
Se estipula un recorte permanente del 3% en las contribuciones patronales sobre la nómina salarial con destino a los subsistemas de Seguridad Social (SIPA, Asignaciones Familiares, Fondo Nacional de Empleo y el PAMI).
Estos beneficios de «simplificación de costos» para el sector privado significarían una reducción de ingresos para la seguridad social de alrededor de USD 3.000 millones al año.
El fantasma de los 90 y el precedente Cavallo
Especialistas del sector advierten que esta fuerte reducción de las contribuciones patronales revive los peores fantasmas de la década del 90 y el desfinanciamiento del sistema jubilatorio.
La reducción de contribuciones dispuesta por el exministro Domingo Cavallo en 1994, previa a la creación del sistema de AFJP, tuvo efectos devastadores sobre el régimen previsional, cuyos efectos se sienten hasta el día de hoy. La nueva reforma, lejos de promover la «sustentabilidad», parece seguir la misma hoja de ruta, poniendo en riesgo la sustentabilidad financiera de la ANSES y las prestaciones sociales de los jubilados.