La ciudad de Santa Fe se convirtió este sábado en el epicentro del rock nacional. Con más de 40.000 personas reunidas en el estadio Brigadier López, La Renga volvió a tocar en la capital provincial tras más de una década, y regaló un show inolvidable.
Desde mitad de semana, miles de fanáticos comenzaron a llegar a Santa Fe. Algunos armaron carpas en el Parque del Sur, otros coparon hoteles y pensiones. La postal fue inconfundible: banderas, parlantes, parrillas y camisetas negras invadieron las calles.
Micros, carpas y pasión: así fue la previa del show
Según confirmó Víctor Hadad, coordinador de Gabinete de la Municipalidad, entre 100 y 150 colectivos arribaron a la ciudad durante toda la jornada del sábado. Algunos llegaron con las primeras luces del día, como el micro que partió desde Junín, Buenos Aires, y estacionó cerca de las 6 de la mañana.
El estadio de Colón estalló con el rugido de La Renga
Pasadas las 21.30, las luces del Brigadier López se apagaron y el rugido del público no se hizo esperar. La Renga subió al escenario y desató casi tres horas de un show poderoso, cargado de clásicos, saltos, mosh y emoción.
Con más de 30 años de trayectoria, la banda liderada por Gustavo «Chizzo» Nápoli sigue demostrando que su vínculo con el público es inquebrantable. Cada canción fue coreada con fuerza y el campo del estadio vibró de principio a fin.
La noche terminó con los corazones calientes y las gargantas rotas, en una ciudad que vivió una de las jornadas musicales más intensas del año.