Las distribuidoras Metrogas y Naturgy ordenaron restringir el suministro de GNC en las estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires. La medida, que busca mitigar el impacto del aumento de la demanda, afecta principalmente a los establecimientos que operan bajo la modalidad de contratos interrumpibles, con el fin de garantizar el abastecimiento a los hogares, hospitales y centros de salud. La medida se da en el marco en que ya entrado el otoño el gobierno aún no concretó la contratación de buques para importar GNL para cubrir la demanda de la época en la que bajan las temperaturas.
Esta decisión administrativa se encuadra en el inicio del periodo de mayor exigencia para el sistema de gas, que técnicamente se extiende de mayo a septiembre. Ante la suba del consumo residencial, que en el AMBA ya representa unos 14 millones de metros cúbicos diarios, las empresas distribuidoras han activado los protocolos de emergencia para evitar una caída en la presión de las redes domiciliarias.
Contratos firmes e interrumpibles: El dilema de las estaciones
La restricción no afecta a todos los puntos de expendio por igual, lo que genera una disparidad en la oferta de combustible para taxis, remises y usuarios particulares. La normativa vigente establece que solo las estaciones con contratos en modalidad «firme» tienen garantizado el suministro total, ya que abonan una tarifa diferencial más elevada. Por el contrario, las estaciones bajo el sistema interrumpible acceden a un costo menor a cambio de aceptar cortes programados cuando la demanda prioritaria así lo requiera.
Para asegurar el cumplimiento de esta restricción, el esquema de control incluye sanciones severas. En caso de que una estación exceda el volumen de despacho permitido, deberá afrontar una multa económica equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico de gas excedente. Esta presión financiera obliga a los estacioneros a limitar el servicio de manera inmediata, generando colas y malestar en el sector del transporte que depende de este insumo.
Un sistema al límite frente a la temporada invernal
El escenario energético actual refleja la fragilidad de la infraestructura frente a los picos de consumo estacional. Según datos del Enargas, la demanda prioritaria a nivel nacional ya alcanza los 50 millones de metros cúbicos diarios, una cifra que pone a prueba la capacidad de transporte y distribución. Este primer recorte del año se produce en un contexto de incertidumbre económica, donde el costo de la energía y la logística productiva son variables críticas para la competitividad del país.
Mientras la actividad económica registra signos de estancamiento en sectores industriales y comerciales, el sector energético se ve obligado a administrar la escasez. La restricción del GNC en el AMBA es apenas el primer síntoma de un invierno que se anticipa complejo, donde el equilibrio entre el bienestar residencial y la operatividad del transporte volverá a estar en el centro del debate público y las políticas de Estado.