La profunda recesión que castiga al sector de la construcción en Argentina ha golpeado el corazón de la industria cementera. Loma Negra, la empresa líder del mercado, tomó la decisión de extender hasta fin de año la paralización del horno principal de su planta L’Amalí, en Olavarría. La medida es un síntoma directo del desplome de la demanda de insumos básicos y de una acumulación de stock que no encuentra destino ante la parálisis de los proyectos de infraestructura en todo el país.
Lo que inicialmente se proyectaba como un mantenimiento técnico de rutina, propio de la temporada invernal, se transformó en una inactividad prolongada por la falta de consumo. Según confirmaron desde la compañía, el excedente de clínker —insumo clave para el cemento— acumulado en los últimos meses permite sostener la oferta sin necesidad de encender la maquinaria principal.
Un escenario de stock récord y despachos en caída libre
La magnitud de la crisis se traduce en cifras que alarman a toda la cadena productiva. Actualmente, existen más de 700.000 toneladas de clínker almacenadas fuera de los silos en la planta de Olavarría, una acumulación histórica que evidencia el impacto del freno en la obra pública nacional y la retracción del sector privado.
De acuerdo con los datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland, los indicadores del sector son contundentes: Los despachos de cemento registraron en abril una caída interanual del 12,7%.
A su vez, se consolida una tendencia negativa que afecta no solo a la fabricación, sino también al transporte ferroviario de cargas y la extracción de piedra caliza. La planta L’Amalí, inaugurada en 2021 como una de las inversiones más ambiciosas del sector, opera hoy muy por debajo de su capacidad instalada.
El impacto en el empleo y la incertidumbre regional
La decisión de Loma Negra genera una fuerte preocupación en el arco gremial y en las economías regionales que dependen de la actividad industrial. Alejandro Santillán, secretario general de AOMA Olavarría, vinculó directamente la situación con las políticas económicas que detuvieron los proyectos de infraestructura.
Santillán explicó que, si bien las paradas de horno durante el invierno son habituales para tareas de mantenimiento, los plazos actuales rompen cualquier esquema previo: “Esas paradas, en general, se extienden alrededor de 40 días”, señaló el dirigente, contrastando ese número con la decisión de mantener el horno apagado hasta el cierre de 2026.
Radiografía de un sector en emergencia
Fundada en 1926, Loma Negra ha sido históricamente el termómetro de la actividad económica en Argentina. Al ser un actor central en la provisión de hormigón y agregados, su parálisis productiva anticipa un semestre complejo para el empleo y la inversión en ladrillos.
La situación en Olavarría es el espejo de lo que ocurre en diversos puntos de la Argentina, donde la incertidumbre laboral y la reducción de la producción se vuelven la norma ante un modelo que ha decidido retirar la inversión estatal de las obras que conectan y desarrollan al país. Sin una reactivación del consumo interno y de la infraestructura federal, el fuego de los hornos industriales amenaza con seguir apagado.