El presidente de la Asociación de Citricultores de Santa Ana expuso la crítica situación del sector y reclamó cambios urgentes en la legislación laboral durante una reunión de Federación Agraria
El presidente de la Asociación de Citricultores de Santa Ana, Mario Toler, realizó un contundente diagnóstico sobre la situación que atraviesa el sector citrícola entrerriano y pidió avanzar con una reforma laboral que beneficie tanto a productores como a trabajadores. La exposición se produjo durante la última reunión del Consejo de Delegados del Distrito III Entre Ríos de Federación Agraria.
Un proyecto para resolver problemas de fondo
Toler explicó que asociaciones de productores e instituciones de Entre Ríos y Corrientes presentaron un proyecto conjunto con el objetivo de generar un esquema que favorezca a todas las partes involucradas. «Buscamos solucionar una serie de problemas que afectan al citricultor y también al trabajador, especialmente durante la cosecha, que es la etapa en la que se presentan mayores inconvenientes», señaló el dirigente.
El referente citrícola apuntó contra la precariedad que sufren los operarios del sector: «Hoy el trabajador no cuenta con beneficios sociales ni con la posibilidad de realizar aportes para una futura jubilación». Una situación que, según advirtió, termina derivando en la denominada «industria del juicio».
La «industria del juicio» y sus consecuencias
En ese sentido, Toler lamentó que se hayan registrado numerosos juicios laborales en los que «el trabajador se hace de unos pesos que no van precisamente a una caja de jubilaciones». Una práctica que, lejos de proteger los derechos de los empleados, termina perjudicando al sector productivo sin generar beneficios de largo plazo para los propios operarios.
El productor reconoció que el cambio propuesto implicará un costo adicional para los citricultores, pero remarcó que permitirá brindar mayor previsibilidad: «Queremos dormir tranquilos, sabiendo que contamos con una herramienta que nos permita avanzar en la producción».
La falta de certezas frena las inversiones
Toler también indicó que la incertidumbre jurídica está frenando el desarrollo del sector. Muchos propietarios de galpones de empaque, según explicó, no apuestan a ampliar su estructura por la falta de certezas legales y mantienen la misma cantidad de hectáreas productivas en sus quintas.
«Antes se trabajaba seis meses en la zafra y todo se terminaba. Hoy tenemos galpones de empaque con cámaras de frío y muchas variedades», señaló el dirigente, describiendo cómo la dinámica del trabajo y de la economía citrícola ha cambiado radicalmente.
Esta nueva realidad genera que la mayoría de los productores cosechen uno o dos días con 30 o 40 personas, las cuales luego son requeridas por otros citricultores de localidades como Villa del Rosario, Chajarí u otras zonas del macizo citrícola. «Esa relación contractual es la que nos está complicando», afirmó.
Altas y bajas diarias: la solución pendiente
Por este motivo, Toler sostuvo la necesidad de implementar un sistema de altas y bajas diarias que simplifique la contratación. «Hoy, para dar de alta a un empleado, se necesitan cumplir 16 puntos que resultan sumamente engorrosos. Lo ideal sería contar con un sistema ágil que permita incorporar al trabajador, que los planes sociales no sean una incompatibilidad y que los operarios no pierdan esos beneficios», expresó.
El presidente de la Asociación de Citricultores destacó que la reforma laboral podría garantizar que «los operarios cuenten con los aportes que le corresponden y una obra social». «La Reforma Laboral nos puede llegar a dar alguna solución», afirmó con expectativa.
La citricultura, motor económico y social
Finalmente, Toler remarcó que la citricultura, como economía regional, genera una gran cantidad de mano de obra y cumple un rol de contención social fundamental en los pueblos entrerrianos. Sin embargo, explicó que este año una serie de eventos climáticos adversos —heladas y granizo, especialmente la primera— afectaron la calidad de la producción, lo que derivó en una menor demanda de mano de obra y en una zafra que finalizó antes de lo habitual.
Un escenario que refuerza, según el dirigente, la urgencia de avanzar con una reforma laboral que brinde previsibilidad y protección tanto para productores como para trabajadores del sector citrícola.