En un contexto de creciente presión social y judicial, el presidente Javier Milei salió al cruce de las versiones que indicaban un posible alejamiento de su mano derecha. Durante una entrevista televisiva en la que se mostró nervioso y enfervorizado, el mandatario blindó al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya situación patrimonial y gastos de lujo -que incluyen refacciones en dólares y viajes a un exclusivo hotel Entre Ríos- han dominado la agenda pública en las últimas semanas.
El blindaje presidencial ante la «carnicería mediática»
Consultado sobre si el escándalo por las propiedades y los vuelos privados podría forzar la salida del funcionario, Milei fue categórico al sentenciar: “Ni en pedo se va». Para el jefe de Estado, las acusaciones no son más que una maniobra política orquestada por la oposición para desgastar su gestión de ajuste.
“O sea, estoy perfectamente tranquilo que Adorni es una persona honesta y es un hombre de bien. Y que, digamos, entiendo la carnicería mediática, los números mal hechos con mala intención…”, afirmó el Presidente, minimizando las inconsistencias detectadas entre los ingresos declarados por el funcionario y su nivel de vida actual.
El ataque al contratista y la polémica por la «cascada»
Uno de los puntos más álgidos de la defensa presidencial fue la desacreditación del testimonio de Matías Tabar, el constructor que detalló ante la Justicia haber recibido dólares en efectivo por refacciones que superaron los 245.000 dólares. Sin mencionarlo directamente, Milei acusó al contratista de “ser un militante kirchnerista», aunque ya es público que Tabar se mostraba en redes como un acerrimo opositor al peronismo.
Respecto a los detalles de la obra en el country Indio Cuá, el mandatario intentó ridiculizar la denuncia: «Digamos, fueron a buscar una cascada, digo, que parecía no sé qué cosa y se terminaron encontrando con dos cañitos. La mentira es más que evidente cuando chequean los precios”. Según el Ejecutivo, el funcionario presentará la documentación respaldatoria antes del vencimiento legal del 31 de julio para acallar las críticas.
Cruces internos y la «limpieza» del funcionario
La polémica no solo golpea puertas afuera; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, había sugerido públicamente que Adorni debería presentar su declaración jurada cuanto antes para transparentar la situación. Ante esto, Milei aseguró que no hubo roces internos: “No me molestó en lo más mínimo lo que dijo Patricia, es un tema que lo había hablado conmigo antes de que yo viajara”.
Finalmente, el Presidente reiteró su confianza plena en el origen de los fondos de su Jefe de Gabinete, separándolo de cualquier sospecha de corrupción:»Los números están en orden y van a ser presentados, así que, digamos, ni siquiera a nosotros nos genera alguna preocupación al respecto», señaló, y agregó que «las cosas que Adorni me presentó estaban en orden. Cuando alguien está sucio no tengo problemas en ejecutar a alguien». «Me consta que Adorni no está sucio, está limpio», afirmó el presidente.
Mientras el país asiste a un fuerte recorte en partidas sensibles, el Presidente elige sostener a su vocero estrella, vinculando las pruebas de un enriquecimiento bajo sospecha con una supuesta persecución ideológica, a la espera de que los papeles judiciales logren —o no— validar la «honestidad» que hoy se pregona desde la Casa Rosada.