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«En esta economía soy al que peor le fue porque no me aumenté el sueldo» afirmó Milei en la Fundación Libertad

En una nueva aparición ante el círculo rojo en la Fundación Libertad, el presidente Javier Milei desplegó un discurso cargado de definiciones ideológicas y ratificaciones económicas que despertó pocos aplausos entre los asistentes. El mandatario no solo aseguró que la economía argentina comenzó a transitar un sendero de recuperación desde abril, sino que vinculó las […]

Por Redacción

Martes, 28 de abril de 2026 a las 00:19


En una nueva aparición ante el círculo rojo en la Fundación Libertad, el presidente Javier Milei desplegó un discurso cargado de definiciones ideológicas y ratificaciones económicas que despertó pocos aplausos entre los asistentes. El mandatario no solo aseguró que la economía argentina comenzó a transitar un sendero de recuperación desde abril, sino que vinculó las críticas de la oposición a una supuesta incapacidad de la izquierda para aceptar la derrota en la «batalla cultural». “¿Saben al que peor le fue con esta economía en términos reales? A mi, que fui el único que no se subió el sueldo», afirmó.

La economía según Milei: Ortodoxia, recuperación y empleo informal

El jefe de Estado fue tajante respecto al rumbo de su gestión: “No nos vamos a apartar un ápice de nuestra ortodoxia”. Defendió los indicadores de abril, señalando que la recaudación muestra signos de reactivación y que el crédito ha vuelto a crecer tras el «freno en seco» heredado.

A pesar de los cuestionamientos por la caída del consumo, Milei ofreció una interpretación alternativa: Afirmó que el consumo está en un «pico histórico», pero que ha mutado hacia plataformas como Mercado Libre, criticando a quienes solo miran los canales de venta tradicionales.

Reconoció que cayó el empleo formal pero creció el informal. «Es deshonesto omitir el dato de los no registrados», dijo, defendiendo que la economía sigue creando puestos de trabajo bajo nuevas modalidades.

Al referirse al financiamiento estatal, fue categórico al calificar la toma de deuda como un acto «profundamente inmoral», ya que implica «irse de fiesta y dejársela a sus nietos», sin reparar en el endeudamiento por 20 mil millones de dólares que tomó con el FMI en 2025.

Por otro lado, aseguró que los salarios que más cayeron son los del sector público (médicos, policías, docentes, universidades) por lo que el «ajuste lo pagó la casta» y se autodefinió como el presidente que menos gana en América Latina por no haberse subido el sueldo: “¿Saben al que peor le fue con esta economía en términos reales? A mi, que fui el único que no se subió el sueldo. De hecho, soy el presidente que menos gana en América».

Repudio al ataque contra Trump y crítica al «marxismo cultural»

Milei había inciado su exposición manifestando su «más enérgico repudio» al reciente intento de asesinato sufrido por Donald Trump, evento que vinculó directamente con un auge de la violencia política global impulsada, según su visión, por sectores de izquierda.

El Presidente sostuvo una insólita tesis de que el marxismo logró reconstruirse tras la caída del Muro de Berlín, trasladando la lucha de clases a otros ámbitos sociales para tomar la escena cultural. «No aceptan perder en la batalla por las ideas y en las urnas», afirmó, advirtiendo que los defensores de las ideas de la libertad deben estar alertas para no dejarse «psicopatear por los kukas».

«Dólares por las orejas» y dardos al poder empresarial

Milei también salió al cruce de quienes denuncian un atraso cambiario. Explicó que la corrección de 15 puntos del PBI y el inminente shock exportador (agro, gas, minería) generarán de forma natural una apreciación de la moneda. “Es obvio que los dólares nos van a salir por las orejas”, vaticinó con su estilo característico.

Hacia el final, el discurso se tornó punzante contra grandes referentes del empresariado local. Apuntó directamente contra Javier Madanes Quintanilla (FATE/Aluar) y Paolo Rocca (Techint), tildándolos de defender intereses corporativos por encima de los 48 millones de argentinos.

«¿Por qué si le pasa al productor de mermelada nadie se queja, pero si le pasa a ‘Don Chatarrín’ todo el mundo pone el grito en el cielo?», ironizó, ratificando su intención de abrir la economía a pesar de las presiones de los sectores industriales protegidos.