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Derrumbe del poder adquisitivo: El salario mínimo real cayó un 39,3% desde noviembre de 2023 y el empleo formal acumuló pérdidas

Un informe de la UBA revela que el salario mínimo real cayó un 39,3% desde finales de 2023 y ya se ubica por debajo de los niveles de la crisis del 2001. La recesión destruyó 290.000 empleos formales en el país.

Por Redacción

Domingo, 31 de mayo de 2026 a las 15:36

La recesión económica y la persistente inflación continúan erosionando de manera drástica las condiciones de vida de la clase trabajadora. El salario en la Argentina sigue perdiendo capacidad adquisitiva a paso firme, mientras que la industria y el comercio continúan liderando la pérdida de empleo, configurando un escenario de extrema fragilidad social y laboral en todo el territorio nacional.

De acuerdo con los datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en febrero de 2026 (último dato oficial disponible) aproximadamente 10 millones de personas eran trabajadores asalariados registrados en la seguridad social, cifra que contempla tanto al empleo asalariado en el sector privado como en el sector público y en casas particulares.

A pesar de que en febrero el empleo registró un leve incremento de 8 mil puestos de trabajo respecto del mes anterior —tras encadenar caídas consecutivas durante 9 meses—, el balance de mediano plazo expone el impacto del actual esquema macroeconómico. El empleo asalariado formal total en febrero de 2026 representaba una pérdida de 106 mil puestos de trabajo (-1%) respecto de febrero de 2025 y un desplome de 290 mil puestos de trabajo (-3,0%) si se lo compara con noviembre de 2023. Desde una perspectiva histórica, esta evolución ubica al número de asalariados formales en un valor similar al de junio de 2022, barriendo con años de incorporación al mercado laboral.

El mapa de la recesión: Sectores más afectados

Estas son algunas de las conclusiones centrales del informe “Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones”, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, y elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El estudio detalla las particularidades de la crisis sector por sector, evidenciando cómo las políticas de contracción del mercado interno repercuten en el entramado productivo:

Comercio e Industria: Ambos sectores siguen liderando la pérdida de puestos laborales desde septiembre de 2025. Las caídas en las planillas de personal acompañan de forma directa la contracción del nivel de actividad y el derrumbe del consumo en estos rubros esenciales.

Sector Privado en General: Se registraron 206 mil puestos de trabajo asalariados formales del sector privado menos que en noviembre de 2023, manteniéndose sin cambios significativos en el último mes tras 8 períodos consecutivos de retroceso.

Construcción: Luego de haber registrado variaciones positivas puntuales en diciembre de 2025 y enero de 2026 —tras un período predominantemente de caídas entre mayo y noviembre de 2025—, el sector se paralizó y no registró cambios en el empleo durante el mes de febrero.

Minería: Experimentó una variación mensual positiva del empleo luego de 19 meses consecutivos de caída. Sin embargo, la comparación interanual sigue arrojando un saldo negativo a pesar del crecimiento marginal del sector.

Dimensión empresaria: La destrucción de empleo golpeó de manera asimétrica. Las empresas chicas redujeron personal, mientras las medianas no tuvieron variación y las grandes corporaciones aumentaron sus plantillas.

Salarios por debajo de la crisis de la convertibilidad

El análisis de las remuneraciones enciende alarmas aún mayores respecto de la capacidad adquisitiva popular. El salario mínimo sigue perdiendo poder de compra en términos reales de manera sistemática: acumula un 39,3% menos que en noviembre de 2023, más allá de ciertas alzas en algunos meses puntuales que no alcanzaron a compensar el proceso de devaluación e inflación.

El informe detalla la cronología de este deterioro y señala que en diciembre de 2023 se inició un extenso proceso de merma del valor real del Salario Mínimo, Vital y Móvil, cuando se contrajo 15% de la mano de la aceleración inflacionaria, seguido por una caída aún mayor, del 17%, en enero de 2024. Si bien esta tendencia se interrumpió momentáneamente en algunos meses posteriores cuando el incremento nominal acompañó o superó la inflación, la pérdida de fondo no se revirtió.

Esta severa contracción, sumada a la tendencia decreciente observada en los años anteriores, provoca un hito alarmante para la economía nacional: el salario mínimo en términos reales de abril de 2026 se ubica en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Asimismo, el estudio del IIEP-UBA advierte que el poder regulatorio de esta variable implica una erosión del 66% respecto del valor máximo de la serie histórica (registrado en septiembre de 2011), de forma tal que en la actualidad representa apenas un tercio del mismo.