El escenario laboral en la Argentina consolida su tendencia contractiva como reflejo directo de las políticas macroeconómicas de ajuste. El empleo asalariado registrado volvió a caer en marzo, perdiendo 11.000 puestos respecto al mes anterior, y profundizó una tendencia negativa que ya acumula una pérdida de 314.000 empleos desde que asumió Javier Milei la presidencia de la Nación. Los datos expuestos sobre el complejo panorama laboral en la Argentina se desprenden del último informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), gestionado en conjunto por la UBA y el Conicet.
El trabajo técnico detalló que el empleo asalariado formal total sufrió una contracción del 1,2% interanual en marzo pasado, lo que implica una pérdida neta de 119.000 puestos de trabajo en la comparación con el mismo mes del año anterior. Asimismo, el indicador retrocedió un 3,1% frente a noviembre de 2024, consolidando el recorte total de 314.000 puestos de trabajo que afecta de forma directa el sustento de miles de familias.
Radiografía de la crisis: Los sectores más golpeados por la ola de despidos
El retroceso de marzo afectó de manera generalizada a casi todas las ramas de la actividad económica, evidenciando que el enfriamiento del mercado interno destruye puestos de trabajo tanto en el ámbito privado como en el estatal. A nivel mensual, el empleo privado sufrió una baja de 7.600 puestos, mientras que el sector público se contrajo en 2.000 lugares y el trabajo en casas particulares disminuyó en 800 puestos.
La industria manufacturera y el comercio continúan liderando la pérdida de empleo desde septiembre de 2025, configurándose como las principales víctimas de la caída del consumo masivo y los costos de producción.
El reporte del IIEP puntualiza además en la dinámica contrastante entre la actividad y el empleo. El documento señala de forma crítica que mientras el Producto Interno Bruto (PIB) ha mostrado signos de recuperación concentrada en ciertos sectores primarios o de capital intensivo, esto no se ha traducido en nuevas contrataciones ni en la recomposición del tejido social.
Crecimiento concentrado que no genera puestos de trabajo
Sobre este aspecto, desde el IIEP remarcaron que sectores estratégicos como la minería y la intermediación financiera registraron caídas en el empleo frente al 2025, a pesar de haber aumentado su nivel de producción interanual. Esto demuestra que los enclaves agroexportadores o financieros dinamizan variables macroeconómicas pero operan sin capacidad para absorber la mano de obra desocupada que dejan las ramas industriales.
A nivel geográfico, las consecuencias de la recesión económica se sienten con mayor fuerza en el interior del país, profundizando las asimetrías federales:
Provincias más afectadas: 16 provincias registraron caídas en el empleo formal, destacándose los retrocesos de La Rioja (-2,7%), Catamarca (-1,6%) y Santiago del Estero (-1,6%).
La excepción energética: En el otro extremo, Neuquén logró un crecimiento del 0,9% en sus indicadores, impulsado principalmente por la actividad energética y la explotación de recursos no convencionales.