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En abril cayó la venta de combustibles por tercer mes consecutivo

Según datos de abril, el diésel para el transporte y la producción se desplomó casi un 10%. La recesión se siente fuerte.

Por Redacción

Miércoles, 27 de mayo de 2026 a las 01:47

La caída de la actividad económica y el impacto de los sucesivos aumentos en los surtidores siguen consolidando un escenario de fuerte retracción en el mercado interno. Durante el mes de abril, la comercialización al público de combustibles registró una nueva baja, encadenando tres meses consecutivos con indicadores en rojo en lo que va de 2026. La merma en el consumo de naftas y gasoil no solo expone la pérdida del poder adquisitivo de los usuarios particulares, sino que enciende alarmas en el sector del transporte y las economías regionales como la de Entre Ríos, donde el movimiento de la producción depende de manera directa de los costos logísticos.

De acuerdo con un informe especializado sectorial realizado por el portal Surtidores, durante el cuarto mes del año se despacharon un total de 1.333.298 m³ de combustible en las estaciones de servicio de todo el territorio nacional. Al contrastar este volumen con los 1.365.814 m³ que se habían comercializado en el mismo mes de 2025, se evidencia un descenso del 2,38% interanual en las ventas globales.

Una tendencia recesiva que se consolida en los surtidores

Los datos oficiales del sector reflejan que la parálisis de la demanda se viene profundizando de manera sostenida, revirtiendo los niveles de consumo de los años previos como consecuencia directa de la política de liberación de precios y la devaluación de los ingresos. El estudio técnico fue contundente respecto a la persistencia del fenómeno:

“Tercer mes consecutivo del 2026 en el que se percibe una caída de la venta de combustibles al público interanual”.

Al analizar el comportamiento de los despachos, el documento detalla que “se comercializaron 1.333.298 m³, frente a 1.365.814 m³ del mismo mes de 2025, lo que significó un descenso del 2,38% interanual”. Asimismo, la comparación contra el período inmediato anterior demuestra que el freno en la circulación no encuentra un piso de estabilidad. Al respecto, el informe precisó que “en relación con el mes anterior, la demanda también percibió una baja del 1,98%, teniendo en cuenta que marzo tiene 31 días y abril 30”.

Desplome en los segmentos comunes y distorsión de precios

La caída de las ventas afectó principalmente a los combustibles de consumo masivo y productivo, exponiendo una fuerte modificación en las conductas de abastecimiento ante la brecha de precios impuesta por las petroleras bajo el amparo de las medidas de desregulación oficial.

Por un lado, el informe técnico consignó que la demanda de nafta súper bajó 1,63%, reflejando cómo los usuarios reducen el uso de vehículos particulares o limitan sus cargas diarias. Por el otro, el indicador más alarmante para el entramado productivo del interior federal se ubicó en el segmento del transporte de cargas y pasajeros: el diésel Grado 2 lo hizo en un 9,96%, una “tendencia que se repite un nuevo mes, pero con descensos más pronunciados”, lo que marca una alarmante parálisis en el traslado de mercaderías y la actividad agropecuaria.

En contraposición, el relevamiento estadístico reflejó un comportamiento dispar en los productos de mayor valor comercial, aunque con volúmenes que no logran compensar el desplome general del sector. El escrito marca que “aunque más moderada, la tendencia de crecimiento en el consumo de combustibles Premium continúa”, detallando que en este segmento la nafta lo hace al 0,76% interanual, mientras que el gasoil Grado 3 creció un 5,85%.

Esta variación positiva en las líneas de mayor precio responde a las exigencias técnicas de los motores modernos de las flotas de transporte y maquinaria de última generación, que no pueden sustituir el insumo sin riesgo de averías, obligando a los sectores productivos a absorber costos fijos cada vez más elevados en detrimento de su rentabilidad.

De este modo, las estadísticas de comercialización de combustibles del mes de abril ratifican la profundización de un ciclo recesivo donde la suba de impuestos dispuesta por el Gobierno y la caída del consumo interno se traducen de forma directa en rutas menos transitadas y un severo freno a la actividad económica de las provincias.