El trajín de la realdiad económica que separa el Mundial de Qatar 2022 de la Copa del Mundo 2026 expone de manera cruda la pérdida del poder adquisitivo y la devaluación que sufren los ingresos de la población en Argentina. Un relevamiento de mercado demuestra que, en apenas cuatro años, los televisores en Argentina aumentaron hasta 934%, registrando subas desmedidas en todas las gamas de productos, una tendencia que en las góndolas de la ciudad de Paraná se replica de manera idéntica.
El Mundial de Qatar 2022 llegó al país en un contexto económico atravesado por una inflación persistente y una pérdida gradual del poder adquisitivo, aunque todavía con un mercado de electrodomésticos que mantenía precios nominales significativamente más bajos que los actuales. En ese escenario, el consumo de televisores se había consolidado como uno de los fenómenos comerciales más fuertes de la previa del torneo, impulsado por la expectativa futbolística, las campañas publicitarias y la expansión de planes de financiación en cuotas sin interés.
La dinámica comercial de aquel entonces estuvo marcada por la participación activa del sistema financiero, con bancos públicos y privados ofreciendo promociones específicas vinculadas al Mundial. Por ejemplo, la campaña "Adelantate al Mundial", impulsada por el Banco Provincia de Buenos Aires, permitió la compra de televisores en hasta 24 cuotas fijas con tarjetas de crédito Visa o Mastercard, a través de compras online en comercios adheridos. Este tipo de estrategias reforzó el vínculo entre eventos deportivos internacionales y el consumo masivo de tecnología, especialmente en el segmento de pantallas planas y Smart TV.
La radiografía de la devaluación: ¿Cuánto costaba equipar el hogar en 2022?
En términos de precios, el mercado argentino de 2022 mostraba valores que, si bien ya eran elevados para el poder adquisitivo local, resultaban sustancialmente inferiores a los actuales en términos nominales. Las opciones de consumo se fragmentaban según las marcas y las posibilidades de los usuarios:
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Línea Samsung: Un televisor Samsung T4300 de 32 pulgadas HD se ubicaba en 58.499 pesos, mientras que un AU7000 de 50 pulgadas 4K Crystal UHD costaba 111.299 pesos. El mismo modelo en 55 pulgadas alcanzaba los 170.998 pesos y la versión de 70 pulgadas se ofrecía a 222.499 pesos. En la línea The Frame, orientada a un segmento más premium, los valores iban desde 267.999 pesos en 55 pulgadas hasta 349.999 pesos en 65 pulgadas.
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Gama LG y Sony: LG ofrecía el modelo LM620 de 32 pulgadas HD a 67.999 pesos, el LM6350 de 43 pulgadas Full HD a 80.999 pesos y el UP7750 de 50 pulgadas 4K a 127.499 pesos, mientras que su versión de 70 pulgadas alcanzaba los 315.999 pesos. Sony, posicionada históricamente en la gama alta, comercializaba su línea Bravia X80J con valores de 349.999 pesos para 55 pulgadas, 479.999 pesos para 65 pulgadas y 599.999 pesos para 75 pulgadas.
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Segmentos intermedios y económicos: Philips se ubicaba en una franja intermedia con un 32 pulgadas HD a 53.479 pesos, un 55 pulgadas 4K a 133.299 pesos y un 70 pulgadas 4K a 227.849 pesos. Noblex y Philco, de fuerte presencia en el mercado local, ofrecían alternativas más económicas: Noblex presentaba modelos de 32 pulgadas desde 50.999 pesos y un 50 pulgadas 4K QLED a 114.999 pesos, mientras que Philco alcanzaba los 148.977 pesos en 50 pulgadas 4K y superaba los 400.000 pesos en su línea OLED de 55 pulgadas. TCL, por su parte, se consolidaba como una de las marcas más competitivas del segmento, con valores de 49.999 pesos en 32 pulgadas y 107.999 pesos en 55 pulgadas 4K.
El escenario de 2026: Incrementos generalizados de hasta el 934%
Cuatro años después, en el contexto del Mundial 2026, el mercado de televisores en Argentina presenta una estructura completamente renovada tanto en tecnología como en precios nominales. Los modelos de 2022 en su mayoría fueron discontinuados y reemplazados por nuevas generaciones de productos, como las series CU y DU en Samsung, las líneas QNED y UHD en LG, y las nuevas generaciones de Bravia en Sony. Sin embargo, al comparar los segmentos equivalentes, se observa un incremento generalizado muy significativo que oscila entre el 300% y el 934%, según tamaño, marca y tecnología del equipo en cada caso.
En el segmento de entrada, los televisores de 32 pulgadas HD pasaron de 58.499 pesos en 2022 a un promedio de 315.000 pesos en 2026, lo que representa un aumento del +439%. En los modelos de 50 pulgadas 4K, el salto es de 111.299 pesos a aproximadamente 800.000 pesos, equivalente a un incremento del +619%. En las pantallas de 55 pulgadas, el valor pasó de 170.998 pesos a alrededor de 1.100.000 pesos, lo que implica una suba del +543%. En el caso de las pantallas de 70 pulgadas, el aumento es aún más pronunciado: de 222.499 pesos a 2.300.000 pesos, con una variación del +934%.
En la gama premium, la línea The Frame también refleja incrementos significativos. El modelo de 55 pulgadas pasó de 267.999 pesos a aproximadamente 1.850.000 pesos en 2026, lo que representa una suba del +590%, mientras que la versión de 65 pulgadas creció de 349.999 pesos a cerca de 2.500.000 pesos, con un aumento del +614%.
La evolución en el resto de las firmas multinacionales y locales expone el mismo proceso de licuación de los ingresos:
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LG: El modelo de 32 pulgadas pasó de 67.999 pesos a 300.000 pesos (+341%). El 43 pulgadas 4K subió de 101.999 pesos a 575.000 pesos (+464%), mientras que el 50 pulgadas 4K pasó de 127.499 pesos a 750.000 pesos (+488%). Las pantallas de 70 pulgadas evolucionaron de 315.999 pesos a 1.850.000 pesos (+485%).
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Sony: El Bravia X80J de 55 pulgadas pasó de 349.999 pesos a 1.450.000 pesos (+314%), el de 65 pulgadas pasó de 479.999 pesos a 1.950.000 pesos (+306%), y el de 75 pulgadas de 599.999 pesos a 2.900.000 pesos (+383%).
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Philips: El modelo de 43 pulgadas 4K pasó de 87.579 pesos a 525.000 pesos (+499%), el de 55 pulgadas de 133.299 pesos a 800.000 pesos (+501%), y el de 70 pulgadas de 227.849 pesos a 1.450.000 pesos (+536%).
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Noblex y TCL: En Noblex, el modelo de 32 pulgadas pasó de 50.999 pesos a 270.000 pesos (+430%), mientras que el de 50 pulgadas 4K pasó de 114.999 pesos a 625.000 pesos (+443%). En TCL, el 32 pulgadas pasó de 49.999 pesos a 270.000 pesos (+440%), el 50 pulgadas de 89.999 pesos a 575.000 pesos (+539%), el 55 pulgadas de 107.999 pesos a 725.000 pesos (+572%), y el 65 pulgadas de 169.999 pesos a 1.050.000 pesos, con una variación del +517%.
La situación en Paraná: El impacto en el comercio local
En la ciudad de Paraná, Entre Ríos, el comportamiento de los precios replica de manera directa la tendencia de la inflación en Argentina, registrando diferencias menores asociadas estrictamente al stock, las promociones específicas y los esquemas de financiación disponibles en el comercio local. En la capital entrerriana, durante este 2026, los televisores de 32 pulgadas se ubican entre 280.000 pesos y 400.000 pesos; los de 43 a 50 pulgadas oscilan entre 500.000 pesos y 900.000 pesos; y los de 55 a 65 pulgadas se comercializan entre 1.000.000 pesos y 1.500.000 pesos. Las pantallas de mayor tamaño ya superan la barrera de los 1.800.000 pesos, dependiendo críticamente del modelo y la cadena comercial que lo distribuya.
Grandes cadenas minoristas con fuerte inserción regional como Frávega, Cetrogar, Naldo, Megatone y Chemes continúan funcionando como los actores centrales del mercado en la ciudad. Sin embargo, la fisonomía del consumo se ha modificado: si bien se mantiene una fuerte presencia de financiación en cuotas, ahora existe un peso sustancialmente mayor del análisis del Costo Financiero Total (CFT) en la decisión de compra de las familias. En un contexto económico restrictivo, el endeudamiento y el acceso al crédito se han vuelto los únicos determinantes para alcanzar las gamas medias y altas.
El análisis comparativo entre ambos períodos evidencia que, más allá de la lógica evolución tecnológica, la renovación de las líneas de producción y la mayor sofisticación de las pantallas, el acceso al televisor para ver a la Selección pasó de ser una adquisición relativamente accesible para la clase trabajadora mediante planes de fomento a convertirse en 2026 en un bien de consumo suntuario. La rigurosa planificación financiera familiar y la comparación de precios asoman hoy como barreras obligatorias para evitar el ahogo crediticio en los hogares de la provincia.