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Trabajadores aceiteros: Gremios rechazan la oferta empresaria y exigen un salario mínimo de $2,8 millones 

La paritaria de la industria aceitera sigue trabada. Los gremios rechazaron la indexación mensual de las empresas y exigen un salario inicial de $2,8 millones según la ley.

Por Redacción

Miércoles, 17 de junio de 2026 a las 22:37

La negociación salarial de la industria aceitera continúa abierta y sin acuerdo en la Argentina. Este martes, una nueva audiencia entre las empresas del sector y los sindicatos concluyó sin avances significativos, aunque las partes mantienen abierto el canal de diálogo en el marco de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo de la Nación. El estancamiento de la discusión expone la tensión profunda entre el intento patronal de cristalizar los ingresos actuales y la resistencia de las organizaciones obreras para defender el valor real de la fuerza de trabajo.

Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) señalaron que los gremios rechazaron la propuesta empresarial de actualizar los salarios mensualmente según la inflación que publica el INDEC. Sin embargo, desde el sector sindical sostienen que la discusión de fondo no pasa por una simple cláusula de indexación sobre sueldos ya devaluados, sino por respetar el criterio histórico con el que se negocian las remuneraciones de la actividad desde hace más de dos décadas. La audiencia había sido solicitada por la propia cámara empresaria con el objetivo de acercar posiciones antes del vencimiento de la conciliación obligatoria, previsto para el próximo 18 de junio, aunque fuentes del sector consideran probable una extensión hasta el 25 de junio.

La propuesta de las empresas agroexportadoras

El principal punto de la propuesta presentada por CIARA consiste en establecer una actualización automática de las remuneraciones todos los meses tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC. Según la entidad empresaria, este esquema permitiría garantizar que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo frente a la inflación.

A través de un comunicado oficial, la cámara sectorial manifestó:

"La industria confirmó que está dispuesta a firmar hoy mismo que todos los meses incrementará los salarios con el reporte mensual del INDEC".

Asimismo, las corporaciones consideran que esta alternativa constituye la única opción viable para sostener el poder de compra y evitar una escalada del conflicto fabril. "CIARA insiste en que la propuesta presentada es la única viable para defender los salarios aceiteros", señalaron. Sin embargo, este planteo corporativo fue rechazado de forma unánime por los sindicatos durante la audiencia realizada esta semana.

Por qué el sector gremial rechaza la oferta de indexación mensual

Desde la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo afirman que el reclamo salarial se basa estrictamente en la definición legal de Salario Mínimo Vital y Móvil establecida en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en la Ley de Contrato de Trabajo.

Según explicó Daniel Yofra, Secretario General de FTCIODyARA, a Perfil, el cálculo que realizan tomando como referencia datos oficiales del INDEC arroja actualmente un salario mínimo de $2.802.754 para cubrir las necesidades básicas de alimentación, vivienda, educación y salud contempladas por la legislación vigente.

"Eso es lo que pedimos de salario mínimo, no pedimos ni más ni menos que lo que dice la ley. Es como negociamos siempre", señaló Yofra. Actualmente, el salario mínimo aceitero se ubica en torno a los $2,34 millones.

Pese a las diferencias y al escenario de fuerte conflictividad laboral, los sindicatos aseguran que mantienen la voluntad de alcanzar un acuerdo antes de que expire la tregua legal de la conciliación. "Más que posible es deseable que lleguemos a un acuerdo. Nadie quiere el conflicto, pero lo que no vamos a aceptar es que nos cambien las reglas del juego", afirmó Yofra. Desde la conducción gremial sostienen que el actual esquema de negociación permitió dejar atrás los salarios de pobreza que caracterizaron a la actividad durante la década de 1990 y advierten que no están dispuestos a retroceder sobre ese criterio histórico de dignidad laboral.

El fantasma de la huelga en el complejo agroexportador

Desde el sector empresarial consideran que el reclamo gremial resulta excesivo para el contexto económico actual del país. Según la entidad patronal, el salario inicial aceitero se ubica aproximadamente un 67% por encima del promedio del empleo privado registrado en Argentina. La cámara también sostiene que el salario promedio ponderado de la actividad alcanza los $4,9 millones mensuales y asegura que los ingresos de los trabajadores crecieron por encima de la inflación en los últimos años, destacando que desde enero los haberes acumulan una suba del 13,5%, por encima de la inflación acumulada en el mismo período.

Ante este panorama, y aunque por ahora no hay medidas de fuerza convocadas formalmente, las bases sindicales no descartan volver a la huelga general si no logran una propuesta que contemple las necesidades reales de las familias. "Si no nos garantizan un salario acorde a la definición legal de Salario Mínimo Vital y Móvil, vamos a tener que ir a la huelga", advirtió Yofra en diálogo con Perfil.

Los gremios argumentan además que las multinacionales del agro cuentan con un amplio margen económico para afrontar la recomposición. Para fundamentar la viabilidad del pedido, los trabajadores exponen los siguientes indicadores económicos del sector:

  • Capacidad instalada: La utilización de la capacidad instalada para procesar soja y girasol en las plantas industriales pasó del 73% al 76% en los últimos seis meses, mostrando una reactivación de la producción.

  • Incidencia del costo laboral: El salario total reclamado por los sindicatos representa apenas el 3,3% de las exportaciones globales del complejo oleaginoso.

  • Ganancias extraordinarias: Los gremios rechazaron de cuajo el planteo empresario sobre la imposibilidad de afrontar una mejora salarial y apuntaron a los monumentales beneficios obtenidos por el sector agroexportador durante el último año a partir de las políticas macroeconómicas.

Al respecto, la conducción sindical concluyó con un dato categórico sobre la rentabilidad empresaria. "Solo con la ganancia adicional que las empresas tuvieron el año pasado por la baja de retenciones, que fue de US$ 3.740 millones, pueden pagar cinco años de salarios más aguinaldos a todos sus trabajadores, desde el CEO al peón", cerró Yofra.