La investigación judicial sobre el patrimonio de Manuel Adorni sumó este miércoles un capítulo clave en los tribunales de Comodoro Py. La escribana Adriana Mónica Nechevenko declaró como testigo ante el fiscal Gerardo Pollicita y aportó detalles sobre la llamativa ingeniería financiera detrás de las propiedades del jefe de Gabinete. Según su testimonio, el departamento de Caballito fue adquirido a dos jubiladas mediante un adelanto de 30.000 dólares y un saldo de 200.000 dólares a pagar en un año, llamativamente sin intereses.
Esta modalidad de «hipoteca por saldo de precio» se habría repetido en otras operaciones del funcionario. La Justicia busca determinar ahora si los ingresos declarados por Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, eran suficientes para cubrir los compromisos mensuales de sus deudas, en un contexto donde el origen de los fondos sigue bajo la lupa.
El patrón de las propiedades: Caballito, Parque Chacabuco e Indio Cuá
La declaración de Nechevenko vinculó tres propiedades en las que ella misma intervino como escribana, revelando un modus operandi similar de financiamiento privado en lugar de créditos bancarios convencionales:
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Caballito (Calle Miró): Operación con las jubiladas Claudia Sbabo y Beatriz Viegas. Saldo de 200 mil dólares a un año sin interés.
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Parque Chacabuco (Calle Asamblea): Financiamiento de 100.000 dólares otorgado por una comisario retirada de la policía y su hija. En este caso, el interés pactado fue del 11% en 24 cuotas.
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Exaltación de la Cruz: Compra de una casa en el barrio privado Indio Cuá, realizada en la misma ventana temporal (noviembre de 2024).
Al ser consultada por el origen del dinero para los adelantos y pagos, la escribana se desligó de la responsabilidad: «Hay que preguntarle a Adorni de dónde sacó el dinero», afirmó a la prensa a la salida de la Fiscalía.
Allanamientos y la búsqueda del misterioso «Pablo»
En paralelo a las declaraciones, el juez federal Ariel Lijo ordenó allanar tres sedes de Rucci Propiedades, la inmobiliaria que comercializó la unidad de Caballito. El objetivo es secuestrar toda la documentación digital y física, tasaciones, boletos de compraventa y, fundamentalmente, identificar a los intermediarios de las operaciones.
Los investigadores buscan identificar a un hombre llamado «Pablo», quien habría actuado en la compraventa previa entre el exfutbolista Hugo Morales y las jubiladas que luego le vendieron a Adorni.
El contraste de ingresos bajo sospecha
El fiscal Pollicita avanza ahora en un peritaje contable para contrastar el nivel de gastos del jefe de Gabinete con sus haberes públicos. La sospecha de la Justicia radica en la excepcionalidad de los beneficios obtenidos por Adorni (como el saldo sin interés con vendedoras particulares), lo que podría encubrir una maniobra de enriquecimiento ilícito o el uso de fondos no declarados para la adquisición de bienes raíces de lujo.
Por el momento, las declaraciones de las vendedoras jubiladas fueron suspendidas a pedido de la defensa de Adorni, mientras la Justicia analiza el contenido de los soportes informáticos secuestrados en la inmobiliaria para reconstruir la ruta del dinero.