El acceso al gas envasado se vuelve cada vez más costoso para los hogares argentinos. En la última semana, las distribuidoras aplicaron un nuevo ajuste que llevó el precio de la garrafa de 10 kilos a los $20.000, consolidando el tercer aumento en lo que va de 2026. La suba, que promedia los $2.000 por unidad de 10kg, responde directamente a la escalada del precio internacional del petróleo y la inestabilidad energética global.
El incremento no se limita al envase social; las presentaciones de mayor capacidad también sufrieron actualizaciones marcadas, dejando el esquema de precios de la siguiente manera:
-
Garrafa de 10 kg: $20.000
-
Garrafa de 15 kg: $30.000
-
Cilindro de 45 kg: $74.000
El impacto de la crisis internacional y el GNL
La tendencia alcista está estrechamente ligada al contexto externo. Recientemente, ataques a instalaciones de gas en Qatar provocaron un salto del 17% en el precio del GNL (Gas Natural Licuado), lo que genera un efecto dominó en los costos de producción y logística local. Al ser el gas un derivado del petróleo, el barril de Brent cerca de los u$s 100 actúa como un piso que impide la estabilización de los precios en los puntos de venta.
Desde el sector advierten que, de mantenerse la volatilidad internacional, no se descartan nuevos ajustes para las próximas semanas, lo que genera una fuerte incertidumbre en los consumidores que dependen exclusivamente del gas envasado.
Caída del consumo y compras en cuotas
El encarecimiento del recurso ya impactó en los hábitos de las familias. Según datos del sector minorista, se registra una caída del consumo de entre el 7% y el 10% en comparación con el año pasado. El gas dejó de ser un gasto corriente para convertirse en una inversión que muchas familias ya no pueden afrontar en un solo pago.
«Se observa un cambio marcado en la forma de pago: crecen las consultas para abonar la garrafa en cuotas con tarjeta de crédito, algo poco habitual para este tipo de consumo esencial», indican desde las distribuidoras.
Este escenario de «ahorro forzado» obliga a los usuarios a un uso mucho más restrictivo del recurso, limitando la calefacción o la cocción de alimentos, mientras el precio del gas envasado se aleja cada vez más del poder adquisitivo promedio en este primer trimestre de 2026.