La crisis económica en la capital entrerriana continúa impactando con fuerza en la actividad socioproductiva, dejando al descubierto las consecuencias directas de las políticas de ajuste en el mercado interno. Desde el Centro Comercial e Industrial de Paraná alertaron sobre la dramática caída del consumo, el cierre sostenido de locales y la preocupante falta de condiciones equitativas para competir en un mercado cada vez más concentrado.
La reducción de las ventas minoristas y el cese de actividades en los negocios forman parte de un escenario que, según referentes del sector, atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. El presidente de la entidad llocal, Mauricio Benintende, analizó la situación actual y sostuvo que la ciudad no escapa al “complejo contexto económico” que afecta a gran parte del país. Sin embargo, consideró que esta recesión presenta características particulares que la diferencian de otras registradas en décadas anteriores.
“Estamos viviendo una crisis muy profunda, con connotaciones particulares, porque no es igual a las otras crisis que vivimos en tiempos pasados, que han sido grandes y algunas extraordinarias, pero siempre con características distintas”, señaló.
Caída del consumo y persianas bajas en el microcentro
Benintende explicó que uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el sector comercial es la fuerte reducción de dinero circulante en los hogares, una situación que impacta directamente en las ventas de los comercios minoristas y tracciona a la baja a toda la cadena económica regional.
“La particularidad de esta crisis es la depresión notable en cuanto a la cantidad de dinero circulante y el monto de los volúmenes de venta de los comercios”, afirmó. Según detalló, la vulnerabilidad afecta tanto a pequeños comerciantes de barrio como a distribuidores, mayoristas y a numerosas pequeñas y medianas empresas (PyMEs) radicadas en Paraná y su área metropolitana.
“Se ve notable esta carencia de actividad comercial. Los motivos son varios, atendibles o no atendibles, pero el resultado es que la situación ha llegado a un punto crítico donde los cierres de negocios, motivados en su mayoría por la falta de actividad, llevan a las situaciones que hoy observamos”, advirtió el dirigente empresario.
De acuerdo con los relevamientos minuciosos que realiza la entidad en el territorio: Actualmente existen alrededor de 100 locales cerrados en el microcentro de la ciudad de Paraná. La cifra del impacto aumenta aproximadamente un 25% si se consideran las áreas y arterias comerciales aledañas a la zona céntrica.
Un fenómeno federal que se extiende en las provincias
El dirigente empresarial comentó que recientemente participó de una reunión federal organizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en la ciudad de Rosario, donde observó una realidad similar que da cuenta del alcance generalizado de la recesión.
“Tuve ocasión de recorrer Rosario y se ve notable la cantidad de cierres de locales también. Lo que pasa es que impacta de distinta forma por el volumen que tiene la población en una ciudad como Rosario frente a lo que somos nosotros aquí en Paraná”, expresó. Para Benintende, la aceleración del desmantelamiento de los comercios tradicionales se produjo especialmente durante el último tiempo, respondiendo a múltiples variables macroeconómicas que asfixian el funcionamiento cotidiano de las empresas: “Históricamente esto ha venido en forma paulatina. Lo que pasa es que se aceleró mucho en el último tiempo”, sostuvo.
Frente a este complejo escenario, hizo referencia a los desafíos que plantea el crecimiento de los canales digitales de venta y la necesidad de que los negocios tradicionales adapten sus estrategias para mantenerse operativos en un contexto adverso.
Reconversión forzada y exigencia de igualdad ante el Estado
El presidente del Centro Comercial señaló que el avance del e-commerce es un proceso irreversible y que los comerciantes locales deben incorporar nuevas herramientas para subsistir y poder llegar a los consumidores. “Hasta hace poco tiempo el cliente iba al comercio. Ahora la cosa se revirtió y es el comercio el que tiene que llegar al cliente. Esa reconversión es inevitable y hay que llevarla adelante”, afirmó.
No obstante, remarcó con énfasis que más allá de las transformaciones tecnológicas, existe una profunda preocupación sectorial vinculada a las profundas asimetrías impositivas y la falta de igualdad de condiciones para dar pelea en el mercado actual. “Es muy importante lo que hay que hacer y con celeridad, porque hay que adelantarse a los problemas y no ir detrás de los problemas”, indicó.
En ese sentido, sostuvo que las políticas del Estado deben garantizar reglas claras para proteger el tejido comercial interno frente a la desregulación económica. “Lo que hay que desarrollar en conjunto es la creación y el control de la igualdad de oportunidades. Mismas reglas para todos, mismos controles para la tributación y para todo lo que hay que aportarle al Estado. La situación es extremadamente asimétrica.”, afirmó.
El rechazo al "derrame" y la defensa de la clase media
Benintende consideró que los pequeños y medianos comerciantes continúan siendo el pilar fundamental para el desarrollo genuino de la economía interna y cuestionó los beneficios y exenciones que, bajo su mirada, reciben los sectores más concentrados en detrimento del comercio local. “No se puede competir en esas condiciones porque hay muchas prebendas para grandes grupos económicos que hacen pingües negocios, sobre todo cuando estamos en épocas de crisis”, manifestó de forma contundente.
Además, el representante del comercio de la capital entrerriana rechazó las teorías económicas concentradas del libre mercado y reivindicó la historia del trabajo y de los pequeños emprendedores en la construcción del tejido social de las provincias. “Ese derrame no existe. A este país lo formó la clase media, los pequeños y medianos comerciantes, los trabajadores y los inmigrantes”, sostuvo.
Finalmente, el informe de la entidad de Paraná funciona como una alerta sobre la necesidad urgente de adoptar medidas de estímulo que permitan recuperar de manera inmediata la actividad económica de la población, devolviendo el poder adquisitivo a los salarios para evitar que continúe multiplicándose el número de persianas bajas en las calles de la ciudad.