Luego de dos meses de una tensa estabilidad en las pizarras las estaciones de servicio Shell en Paraná volvieron a modificar sus precios este miércoles al mediodía. La actualización impactó de manera directa en los valores de las naftas y el gasoil, interrumpiendo la tregua y generando una profunda preocupación entre los automovilistas y trabajadores del transporte que ven incrementados sus costos operativos de forma constante.
Según confirmaron estacioneros locales, los incrementos afectaron a todas las variantes de la marca, registrándose una mayor incidencia en los productos de la línea premium.
Los nuevos valores en las pizarras de la capital entrerriana
La modificación de las tarifas ya se ve reflejada en las expendedoras de las zonas neurálgicas de la capital entrerriana, como las ubicadas en las arterias de calle Laurencena, Sarobe y Gualeguaychú, entre otras.
El impacto porcentual y los nuevos costos por litro quedaron configurados de la siguiente manera:
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Nafta Súper: Sufrió el mayor impacto con una suba del 1,18%, pasando a costar $2.225 (anteriormente se ubicaba en $2.199).
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Nafta V-Power: Registró un incremento del 0,49%, alcanzando los $2.461 por litro frente a los $2.449 del ajuste previo.
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Diesel Evolux: El aumento fue del 0,30%, actualizando su valor a $2.376 en comparación con los $2.369 anteriores.
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Diesel V-Power: Tuvo un alza del 1,10%, llegando a los $2.577 en el surtidor luego de ubicarse en $2.549 en la última modificación.
El trasfondo del aumento: La carga fiscal del Decreto 562/2026
Detrás de este nuevo incremento en los surtidores se encuentra la política recaudatoria fiscal del Gobierno nacional. La actualización responde a la aplicación del Decreto 562/2026, el cual dispuso una nueva actualización del impuesto sobre los combustibles líquidos y del impuesto al dióxido de carbono correspondiente al mes de julio.
Para las naftas, el esquema impositivo sumó un incremento de $21,192 por litro en el primer tributo y de $1,298 por litro en el segundo. En el caso del gasoil, la actualización fiscal se fijó en $18,959 por litro para el gravamen general, de $10,266 para la alícuota diferencial aplicable en determinadas regiones del país, y de $2,161 por litro por el impuesto al dióxido de carbono.
Esta medida de la administración central se rige por el mecanismo previsto por la normativa vigente, que establece ajustes trimestrales en función de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informado por el INDEC, trasladando de forma automática el peso de la inflación a los consumidores del interior del país.