En una jornada donde la reivindicación de la independencia económica y la autodeterminación signaron los discursos institucionales, Paraná festejó el 216º aniversario de la Revolución de Mayo, consolidando el espacio público como un lugar de encuentro, identidad y construcción colectiva.
Las actividades, organizadas por el Ejecutivo municipal, contaron con una masiva participación de la comunidad del barrio AATRA y zonas aledañas, quienes transformaron la conmemoración oficial en una verdadera fiesta comunitaria y de reafirmación ciudadana en defensa de un país justo y soberano.
El debate histórico sobre la dependencia y el desarrollo soberano
Las actividades oficiales estuvieron encabezadas por el viceintendente de la ciudad, David Cáceres, quien estuvo acompañado por miembros del gabinete local, legisladores y representantes de la sociedad civil. Tras el inicio de la jornada con el tradicional izamiento de la enseña patria en la Plaza 1º de Mayo, las autoridades se trasladaron a la capilla Sagrada Familia de Nazaret para participar del Solemne Tedeum, antes de dar paso al multitudinario desfile cívico-militar sobre la avenida Almirante Brown.
Durante su alocución, Cáceres recuperó las banderas históricas del federalismo y analizó los condicionantes económicos que motivaron la gesta de 1810, trazando un paralelismo implícito con las tensiones actuales en torno al comercio exterior y la distribución de la riqueza:
“Hoy estamos reivindicando ese momento en que se forjó nuestra hermosa Nación y queremos que siempre así sea, un país justo y soberano. Es importante contextualizar qué hicieron nuestros próceres aquel 25 de Mayo, que fue el inicio de un largo camino hacia la independencia y lo que significaba ser territorio colonial”.
En ese mismo sentido, el presidente del cuerpo deliberativo local profundizó sobre el impacto del colonialismo en las mayorías populares y destacó la pluralidad de sectores que confluyeron en el primer grito de libertad:
“Con una población profundamente desigual no podíamos desarrollarnos como territorio. Se nos imponía la religión, el idioma, pero también el comercio, donde Argentina era obligada a exportar su materia prima. En aquel 25 de Mayo estuvieron todos los actores de la sociedad: pensadores, comerciantes, productores y fundamentalmente la población criolla, que entendía que quienes vivían, trabajaban y soñaban aquí debían tomar las riendas de su propio destino”.
Construcción de ciudadanía y el rol de las organizaciones civiles
Por su parte, el jefe de Gabinete de la Municipalidad de Paraná, Santiago Halle, puso el acento en la necesidad de sostener los lazos comunitarios y el reconocimiento mutuo como herramientas políticas para superar la fragmentación social.
“Construir la idea de nación costó muchísimo y hay que sostenerla, no solamente con los símbolos patrios, sino también con nuestras fechas patrias. Por eso, hoy tuvimos el tradicional izamiento, el Tedeum y un desfile donde participaron escuelas, asociaciones civiles, colectividades y las Fuerzas Armadas y de seguridad”.
Asimismo, el funcionario municipal remarcó la importancia estratégica que posee el arraigo territorial para la actual gestión de gobierno local, señalando que la democracia se fortalece desde la base social:
“La construcción de ciudadanía tiene que ver con concebirnos como personas libres, pero también con responsabilidades. Tiene que ver con reconocer al otro como un par y empujar todos para el mismo lado. Para nosotros, como gobierno municipal, es muy importante construir ciudadanía, porque en el día a día el vecino es el pulso del Municipio”.
La voz de la Iglesia y el compromiso de las fuerzas institucionales
El sentido espiritual e histórico de la fecha se replicó en el ámbito religioso. Durante la homilía, el párroco de la capilla Sagrada Familia de Nazaret, Esteban Madrid Páez, compartió una reflexión centrada en las realidades complejas que atraviesa la población y el rol activo que debe asumir la comunidad organizada en este escenario:
“La fuerza del Tedeum es poder dedicar un momento de oración para agradecer por el país que tenemos y pedir por las dificultades que nos aquejan. En este 25 de Mayo el mensaje de la Iglesia es de esperanza comprometida, con el desafío de construir un país juntos como lo hemos hecho tantas veces”.
Posteriormente, las calles del barrio se poblaron con el paso de las delegaciones de escuelas, asociaciones civiles, colectividades y las fuerzas de seguridad. En representación de los sectores institucionales que formaron parte de la marcha patria, el jefe de la II Brigada Aérea de la Fuerza Aérea, comodoro Maximiliano Luis Ravera, señaló:
“Para nosotros es un gran orgullo y un gran honor participar de este evento cívico-militar, como todos los 25 de Mayo”.
Los vecinos en el centro de la escena: tradición y resistencia barrial
El rasgo distintivo de este nuevo aniversario de la Revolución de Mayo en la capital entrerriana fue la apropiación del festejo por parte de los propios habitantes del sector este de la ciudad. Mientras las distintas columnas avanzaban por la avenida, las familias acompañaron el despliegue compartiendo chocolate caliente y facturas distribuidas por los organizadores vecinales, transformando el acto protocolar en un espacio de resistencia cultural frente al olvido de las tradiciones populares.
Los testimonios recogidos durante la jornada dieron cuenta del fuerte lazo emocional que une a los paranaenses con los símbolos colectivos y la demanda de unidad en momentos complejos:
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Ángel Paglialonga: “Las actividades patrias me apasionan. Adoro mi país, mi bandera y mi himno”.
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Walter Pérez (vecino del sector): “Es una iniciativa espectacular que se haga en el barrio para revivir las tradiciones y las costumbres. La patria está viva y todos esperamos que mejore la situación y que estemos unidos”.
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Marta (vecina de AATRA): “Muy bueno que se festeje el Día de la Patria en nuestro barrio. El 25 de Mayo representa emoción y alegría compartida con todos”.
De este modo, Paraná recordó la gesta emancipadora de 1810: sembrando memoria en sus barrios, reivindicando el rol de sus trabajadores, estudiantes y productores, y reafirmando desde el federalismo del litoral la vigencia de un proyecto colectivo que contenga a todos los habitantes del suelo argentino.