Bajo la consigna “Sin derechos es esclavitud”, miles de mujeres y diversidades se movilizaron este lunes por las calles de Paraná en el marco del Paro Internacional de Feminista. La jornada, que trasladó la movilización central del domingo 8 al lunes 9 para visibilizar el impacto de las mujeres en la economía, unió la Plaza 1° de Mayo con la Casa de Gobierno en un reclamo unificado contra las políticas de ajuste, el hambre y la precarización laboral.
La marcha en la capital entrerriana fue el reflejo de un malestar social creciente. Organizaciones feministas, sociales y sindicales denunciaron el deterioro de los ingresos y el avance de proyectos que amenazan la justicia social y la soberanía sobre los bienes comunes. El documento leído al finalizar la movilización fue contundente al rechazar la flexibilización de leyes ambientales y la entrega de tierras, vinculando la explotación financiera con la violencia que sufren los cuerpos y los territorios.
Un grito contra la reforma y el saqueo
La movilización contó con una fuerte impronta política y sindical, marcando una férrea oposición a las reformas impulsadas tanto a nivel nacional como provincial. La diputada nacional por Entre Ríos, Blanca Osuna, participó de la columna y vinculó la lucha de género con la defensa de los derechos laborales y previsionales.
“Marchamos unidas en contra de la reforma previsional que quiere imponer Rogelio Frigerio y en contra de la reforma laboral de Javier Milei, que empobrece y explota. Marchamos porque estamos decididas a ponerle límite al odio y a la miseria”, sentenció Osuna. La legisladora subrayó que la movilización representa a las mujeres que «ponen el cuerpo todos los días» en la educación, la salud y el cuidado, y que hoy se ven despojadas de derechos básicos como el alimento y la vivienda.
Femicidios y brecha salarial: las cifras del desamparo
El documento de cierre también puso el foco en la urgencia de políticas de protección ante la violencia de género. Las estadísticas citadas durante la jornada son alarmantes: durante 2025 se registró un femicidio cada 33 horas en el país. En lo que va de 2026, los informes de MuMaLá sostienen que la frecuencia es de una víctima cada 39 horas.
Además de la violencia física, se denunció la violencia económica que perpetúa la desigualdad:
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Brecha salarial: Según datos del CEPA, los ingresos de los varones superan entre un 27% y un 29% a los de las mujeres, brecha que se profundiza en el sector informal.
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Incumplimiento alimentario: Citando a Unicef, se recordó que 7 de cada 10 padres en Argentina no cumplen con la cuota alimentaria, dejando la carga total de la crianza sobre las madres.
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Precarización: Se rechazó el modelo de explotación que afecta desproporcionadamente a las mujeres y diversidades, quienes ocupan los puestos de trabajo más inestables y peor remunerados.
Resistencia en las calles
La convocatoria local se sumó a la jornada nacional impulsada por el colectivo Ni Una Menos, con el apoyo de la CGT, ambas CTA y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. El paro de actividades buscó demostrar que, si las mujeres se detienen, la economía se paraliza.
La marcha en Paraná concluyó con un llamado a «unir las luchas contra el saqueo» y un enérgico pedido de «basta de criminalizar la protesta». En un contexto de crisis, el movimiento feminista entrerriano reafirmó su rol como actor político central en la defensa de la democracia y la dignidad de la clase trabajadora.