La localidad de Oro Verde volvió a convertirse en el epicentro de la gastronomía tradicional y el encuentro popular con la realización de la décima edición de la Fiesta Regional del Locro. Este domingo, el predio multieventos lució colmado por vecinos y visitantes que desafiaron las bajas temperaturas para sostener una celebración que, más allá de su atractivo turístico, representa un motor fundamental para la economía social de la región.
A pesar de la tarde fría, el público respondió con una gran convocatoria a un evento que se consolida año a año bajo la premisa de la accesibilidad, ofreciendo entrada libre y gratuita para garantizar el disfrute de todas las familias entrerrianas en el inicio del receso invernal.
El protagonismo de la economía comunitaria y la gastronomía típica
Desde el mediodía, el movimiento en los puestos reflejó el verdadero sentido de esta festividad: el fortalecimiento del tejido social. Las instituciones locales estuvieron a cargo de la cantina y los stands, permitiendo que el encuentro funcione como un espacio clave para recaudar fondos mediante la venta de comidas, consolidando el carácter comunitario que distingue a esta celebración.
El gran protagonista de la jornada invernal fue el locro, del cual se sirvieron alrededor de 2.000 porciones a un público deseoso de degustar un plato caliente. La oferta de gastronomía típica se completó con opciones que dinamizaron el trabajo de las organizaciones civiles de la ciudad:
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Asado con cuero y choripanes.
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Sándwiches de bondiola y empanadas.
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Pirok (tradición de la comunidad alemana del Volga).
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Papas fritas y súper panchos para las infancias.
Las largas filas frente a los puestos no solo reflejaron el interés culinario, sino también el respaldo activo de la comunidad hacia sus propias instituciones en un contexto donde el esfuerzo colectivo se vuelve indispensable.
Identidad entrerriana: Música, danza y cultura popular
El escenario de la Fiesta Regional del Locro fue un fiel reflejo de la riqueza artística y federal de la provincia. La programación se inició con la presentación de Justi Justina, un espectáculo dedicado especialmente a las infancias que abrió las actividades de las vacaciones de invierno.
Posteriormente, el Ballet de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNER) brindó un despliegue de identidad y tradición con más de 80 bailarines en escena, evidenciando el fuerte vínculo entre la universidad pública y la comunidad de Oro Verde.
El trayecto musical continuó con las actuaciones de referentes de nuestra cultura como María Luz Erazun, Los Riedel, Sembrando Chamamé y el ritmo característico de Maravillas Alemanas. El broche de oro y cierre de la jornada estuvo a cargo de Los Príncipes, quienes hicieron bailar al público hasta el final del encuentro.
Con esta combinación de espectáculos en vivo, cultura popular y un fuerte sentido de pertenencia, la décima edición reafirmó su lugar destacado en el calendario entrerriano, demostrando que la organización comunitaria sigue siendo un refugio en tiempos complejos.